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Se derogó la 'ley Pulpín'. Hemos sido testigos de cómo congresistas, líderes de partido y agrupaciones cambiaban de acuerdo a la protesta juvenil. Al gobierno le faltó manejo político para generar consensos antes de promulgar la ley sin reglamento. El tema se politizó y el gobierno perdió esta batalla con la derogación. Además, el oficialismo pasa por momentos difíciles: Nadine enfrenta serios cuestionamientos y la oposición pide la renuncia de la premier Ana Jara. Respecto a la ley, se otorgaban derechos a los jóvenes que no tenían (propina vs. sueldo, CTS, vacaciones, etc.). Los aspectos técnicos de la ley fueron dejados de lado y eso sirvió como excusa para exponer al país a las hogueras políticas, a las que podemos volver a enfrentar en 2015, en el año preelectoral. Este tipo de situaciones promueve desconfianza en la inversión privada, aunque le da TV y radio a los políticos y congresistas.