LO ÚLTIMO
Mónica Delta
Mónica Delta

El resultado del referéndum le dio legitimidad al gobierno de Martín Vizcarra. La suerte está echada para el Congreso, que fue el gran derrotado de la consulta ciudadana. La historia juzgará si no dar el paso a la bicameralidad y la decisión de no reelegir mejorará la conformación parlamentaria.

Lo dudo, pero la voz del pueblo, que es la voz de Dios, canalizó su indignación (justa) por el comportamiento mayoritario avasallador y nada cooperante de Fuerza Popular, además de los escándalos de varios impresentables que ni vale la pena volver a mencionar. La gente dijo ¡basta!, Martín Vizcarra leyó bien al pueblo y este lo respaldó de manera abrumadora.

Ahora, el objetivo debe ser echar a andar el país con las reformas y decisiones que van más allá de una férrea voluntad del presidente de la República. Es saludable que se haya convocado a una legislatura para aterrizar una ley orgánica que ponga en funciones la nueva Junta Nacional de Justicia.

Daniel Salaverry está tratando de hacer los méritos para distanciarse de la imagen negativa de Fuerza Popular y el Apra, ya sea por sus intereses futuros o por propósito de enmienda, mostrándose sensible a la voluntad gubernamental y nacional.

Víctor Andrés García Belaunde (quien no podrá ser reelegido) habla de “autodisolución” mientras el cierre del Congreso ronda en varias cabezas, por agendas y motivaciones distintas. El jefe de Estado deberá decidir si mantiene a su actual gabinete con César Villanueva a la cabeza o toma el camino de un cambio designando un primer ministro con un perfil de cualidades distintas, con mayor vuelo en el sector económico, que es lo que no termina de salir del estancamiento.

Con los cambios de los ministros de Trabajo y Cultura, podría Vizcarra aprovechar para un relanzamiento de su gobierno posconsulta. El país requiere obras urgentes, empleo y reformas inmediatas. Este es el momento para las decisiones más complejas en el sector inversiones, trabajo, educación y salud.

LO ÚLTIMO
Ir a portada