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- Dicen que el espionaje es como el adulterio: es muchísimo más practicado de lo que se admite y no tiene perdón si es descubierto. El colega Marco Sifuentes y su equipo periodístico en web me mostraron recientemente mi "DINI-file" comentándome que han encontrado este y muchísimos más de otras personas. Les felicito por la primicia, muy pronta a salir, que creo que va a tener muchos efectos políticos.

- ¿Por qué Southern no se compromete a comprar –con "precios-refugio" previamente acordados– toda la producción agrícola (que es arroz básicamente) y fluvial (camarones) del distrito donde se ubica Tía María para que ese vital proyecto cuprífero salga adelante? Ya sé que su negocio no es comercializar alimentos, pero puede tercerizar esa tarea y no creo que ese gasto sea cuantioso al lado de lo que piensa invertir en la mina. Y para los productores locales sería estupendo tener un comprador fijo y a precios ya establecidos.

- Según escribió aquí la dramaturga Mariana de Althaus este sábado, EC hace bien en eliminar "elementos menos constructivos" del diario. O sea, "eliminen" a un periodista si no lo considero "constructivo" de acuerdo a mis creencias. Como bien escribió Gonzalo Zegarra en Semana Económica 1462, los intolerantes "progres" no buscan refutar, sino acallar, ignorando la célebre frase de George Orwell: "Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír". Y esta barbaridad fascista –aunque "elementos menos constructivos" suena más stalinista– la escribe nada menos que la hija de un distinguido periodista y que seguramente se llenará la boca con la libertad de Charlie Hebdo. ¡Para fraulein Althaus, Faschismus ist nicht tot! ¡Heil Mariana!