El fue creado con un espíritu que debe mantenerse: permitir que a los árbitros “no se nos pasen los elefantes”, que involuntariamente pudieran colarse en un partido de fútbol y que terminan modificando un resultado importante, alterando así el sentido de una competencia, que es que gane el mejor.

El VAR no fue pensado para quedarnos atrapados en la discusión del detalle, “en la visualización de las hormigas”, que algunas veces pueden ser necesarias, pero que otras se convierten en el pleito estéril que le quita dinamismo y naturalidad a esta pasión llamada fútbol.

El Mundial que se juega en Qatar nos deja clara la importancia del VAR, sin que ello lo aparte de la polémica, como el gol de Japón ante España, donde se sigue discutiendo si el balón cruzó la línea, o no pasó por 18 milímetros, como afirmó el VAR.

Ahora las decisiones arbitrales se adaptan a los nuevos tiempos. Se usan la tecnología y la ciencia con evidencia, del mismo modo en que lo hacen los jugadores en sus entrenamientos y en su desempeño en la cancha. Y es que el fútbol es mucho más que una habilidad innata y una afición; hoy, el deporte de alto rendimiento se desarrolla con tecnología y el arbitraje no podía estar ausente de estos avances.

Es más, podríamos decir que el ingreso de la tecnología en los encuentros futbolísticos se ha hecho con lentitud. Recordemos que los grandes cambios empezaron en el Mundial de Estados Unidos 94, en el que se introdujo el concepto de ternas arbitrales, en las que el réferi y los jueces de línea tenían responsabilidad sobre las decisiones y ya no solo el árbitro principal. Este cambio vino acompañado de las camisetas de colores, lo que dejó atrás el traje totalmente negro.

Para Francia 98 se incorporaron los “pulsadores” en los brazos del árbitro, que eran emitidos por los jueces de línea, para indicarle que alguna jugada polémica había ocurrido. En los siguientes mundiales, vimos a los árbitros usando equipos informáticos como laptops y se les exigió que se dedicaran al arbitraje a tiempo completo, dando paso a una actividad completamente profesionalizada.

Rusia 2018 fue el primer mundial con VAR. Gracias a la banda ancha, se pudieron juzgar las jugadas en dos ciudades distintas y lejanas, en tiempo real y con la precisión que exige la competencia deportiva más importante del mundo. En adelante, los árbitros del VAR se han convertido en verdaderos especialistas, que reciben un entrenamiento exclusivo.

Sin embargo, el VAR no está exento de cometer errores. Pese a la inteligencia artificial puede errar, porque el factor humano es interpretable, y, así no nos guste, solo una persona y una sola autoridad debe decidir. No un robot.


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