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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

Alan García ha decidió reaparecer en la escena política. En su afán, ha querido asegurarse que no le quiten la paternidad de algunos temas; busca que otros queden bien claros para que nadie los olvide; aprovecha la coyuntura para poner algunos otros en la agenda; y le roba al presidente su principal bandera.

El expresidente ha querido dejar bien claro que fue su Gobierno el que tuvo como prioridad la búsqueda de una solución a la delimitación marítima con Chile; y el que tuvo el planteamiento y las personas indicadas para presentar la demanda.

A partir de lo dicho por la primera dama –que no fue precisamente de rechazo rotundo a una candidatura para el 2016– Alan García busca convertir, entre halagos y advertencias, una frase en promesa. Expresa su simpatía por Nadine, pero señala que es casi la misma persona con el presidente –"una sola carne", dice– dejando implícito que su elección sería una prohibida reelección, y su postulación una traición a esa "promesa".

Aprovechando el descrédito del Congreso, e intentando sintonizar con la ciudadanía, pone en agenda dos polémicos temas que tendrían gran aceptación popular, y podrían convertirse en dos de sus principales banderas. La revocación y la no reelección parlamentaria.

No se pronuncia sobre la revocatoria porque si pierde el Sí, él no pierde, y si gana, él sí gana.

Y, por si fuera poco, le "roba" al presidente la que fue su principal bandera política cuando era candidato, aprovechando que Ollanta Humala no puede cumplirla porque la tiñó de radicalismo extremo. Alan García, desde otra orilla, con tiempo, quiere "capturar" a aquellos que se sintieron traicionados porque Humala no cumplió con volver a la Constitución del 78, y plantea que el próximo presidente convoque a una Asamblea Constituyente para reformar toda aquello que el país necesita.

Alan García ha dado inicio a la campaña electoral para el 2014 y el 2016. Ha "madrugado" así a sus competidores.