Agasajos palaciegos
Agasajos palaciegos

Los reportajes de Cuarto poder y Panorama del último domingo aportaron más indicios que seguramente el Ministerio Público y la Comisión de Fiscalización del Congreso tendrán en cuenta en las indagaciones que vienen llevando a cabo en torno a posibles negociados que involucran directamente al inquilino de la Casa de Pizarro.

Primero, el fiestón que el entonces secretario presidencial Bruno Pacheco organizó para su hija en Cieneguilla, en noviembre pasado, cuyo costo total alcanzó la friolera de 100 mil soles –contratación del Grupo 5 incluida– y se trae abajo la cantaleta de que él, como el presidente, es solo un humilde maestro.

Un “humilde maestro” al que los fiscales encontraron nada menos que 20 mil dólares contantes y sonantes escondidos en el baño de su oficina, durante la intervención que realizaron en Palacio de Gobierno, en el contexto de las investigaciones que se desarrollan sobre tráfico de influencias y la presunta injerencia del Ejecutivo en una millonaria licitación de Petroperú.

En segundo lugar, la conducta dolosa de Fray Vásquez, sobrino de Pedro Castillo, al presentar un certificado médico falso para justificar su inasistencia al Congreso, donde fue convocado para que respondiera sobre la identidad de los visitantes nocturnos a la casa de Sarratea, otro escándalo destapado también por una investigación periodística. Su renuencia a acudir a la cita con la Comisión de Fiscalización, fraguando incluso documentos, solo se explica en una estrategia para evitar que, por ahora, se llegue al fondo de lo que se discutía o negociaba en esas reuniones clandestinas –de las que su tío parece haber sido el anfitrión– no hace más que multiplicar las sospechas que ya existían.

En suma, nos referimos a dos revelaciones que echan luces sobre la opacidad que Castillo y su círculo de allegados –denunciado por Mirtha Vásquez y otros recientes defenestrados del entorno presidencial– han convertido en insignia del gobierno, burlando la transparencia que está obligado a observar como máximo funcionario de la nación. Toca pues a la Fiscalía tomar nota de ambos reportajes para fortalecer sus casos y lograr que la verdad finalmente se abra paso.

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