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Quedarse sin trabajo es muy duro. Pero quedarse sin trabajo y tener que mantener una familia es más duro aún. No solo se trata de una cuestión exclusivamente financiera. Es, también, emocional.

Centrémonos en este último punto y digamos de una vez lo siguiente: superar el mal momento no es tarea solo de papá o mamá, sino de toda la familia. Una sola persona no puede asumir sola la carga que significa estar sin empleo. De hecho, es común que muchos se depriman, se angustien y pierdan la motivación. Algunos, incluso, experimentan mala calidad de sueño, enfermedades gastrointestinales y otros problemas de salud más graves.

Es por ello que hasta que el (o la) jefe de familia encuentre un nuevo trabajo, los integrantes de la misma deben convertirse en un soporte afectivo. En tal sentido, la figura de la pareja resulta clave. El esposo o la esposa, según sea el caso, debe ser comprensivo y paciente con el ser amado. Es en esta clase de momentos duros cuando el amor conyugal demuestra su solidez.

Los hijos, por su parte, también son fundamentales. Si son muy pequeños, tal vez no entiendan la magnitud del asunto. Pero, si ya tienen una edad para comprender la situación, es importante que se les cuente lo sucedido. ¿Para qué engañarlos? Al contrario: involucrarlos puede ayudar a que toda la familia salga adelante.

EN MOVIMIENTO

Para evitar deprimirse hay que moverse, buscar actividades. Nada peor que quedarse sin hacer nada.