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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Recordemos que mientras la economía mundial empezaba su recuperación, el Índice de Confianza del Consumidor local mostraba una clara tendencia decreciente. Y así, mientras el gobierno señalaba a factores externos, la mayoría de analistas coincidían en identificar el origen de la desconfianza en Palacio. Repsol, las marchas y contramarchas en proyectos emblemáticos, así como la eventual reelección conyugal, significaron un retroceso importante de la confianza y con ello, de las inversiones.

Si llamamos la atención por dichos desaciertos, hoy aplaudimos la actitud del gobierno central, y en especial del presidente Humala, al demostrar su disposición a rectificarse en los hechos, moderando sus palabras, instalando un equipo ad hoc para "destrabar" inversiones estancadas, y promoviendo al Perú en plazas nacionales e internacionales.

Hoy, "8 de 10 indicadores de expectativas mejoraron o se mantuvieron respecto a su nivel previo", como señala una publicación del MEF. Por ello se augura un crecimiento de entre el 4,7% y 5,2%, y entre 6,0% y 6,5% para el tercer y cuarto trimestre, respectivamente. De lograrse, podríamos cerrar el año con 5,5%, nada mal si consideramos las recientes expectativas independientes.

Esto se da, coincidentemente, cuando mejoran las perspectivas globales. Según la consultora McKinsey, entre junio y setiembre el número de grandes empresas que esperan un mejor ambiente económico para los próximos seis meses pasó del 41% al 48%, con lo cual presenciamos la continuidad de la recuperación global.

No debemos perder esta oportunidad. Afiancemos la apuesta por recuperar la confianza. El crecimiento de nuestra economía será un inevitable resultado.