(Foto: Josue Ramos Champi/GEC)
(Foto: Josue Ramos Champi/GEC)

-Empiezo esta columna reiterando, por enésima vez, que NO participo en las llamadas “redes sociales” (todo lo que se apellida “social” en cualquier término me despierta una inquietud inmediata. ¡A menudo se usa esa palabra con malas intenciones!). Así que esos tuits con encuestas y demás yerbas no son de mi autoría. Es gente que usa mi nombre. He cerrado alguna cuenta de esas, pero reaparecen como hongos, además que esos de Twitter se hacen de rogar mucho para hacerlo, con la excusa de que son parodias o que usan mi nombre con el sufijo “nof” (no oficial). ¡Para censurar a Trump sí no son tan exquisitos! En todo caso, NO soy yo.

-Un elemento que va a ser muy importante en estas elecciones son los personeros. Parte con ventaja quien tenga un buen equipo de personeros. Un personero bien capacitado te pelea voto a voto, anulando los de los rivales y defendiendo el tuyo, porque ya se imaginarán que en provincias pasa de todo. Ese fue el secreto del Apra para pasar ajustadamente dos segundas vueltas con Alan contra Lourdes Flores y el PPC. Humala y PPK también tuvieron buenos equipos de personeros, financiados generosamente por terceros. A los problemas de siempre de reclutar gente idónea, responsable y comprometida, amén de pagarles movilidad, refrigerio y una propina, hoy se suma esta plaga.

-Con Humala se ha cumplido la fábula de Iriarte, del burro que sopló una flauta y le salió una bella melodía. Pero más que adelantar la transmisión de mando, como cuerdamente sugirió Ollanta, lo ideal sería adelantar la segunda vuelta porque el país no está ahora para vivir otra vez otro limbo de casi dos meses (del 12 de abril al 7 de junio) sin saber quién es el próximo mandatario y con uno en Palacio al que ya nadie obedece en el Estado. El JNE no puede ser tan incapaz de no realizar la segunda vuelta en el tercer o cuarto domingo de mayo.

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