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Economista

Esta semana hemos visto dos valiosas acreditaciones internacionales en el sector Educación. Acreditaciones de distinta naturaleza, ambas voluntarias, que dan cuenta de apuestas, en el sector público y privado, por avanzar hacia procesos educativos de mejor calidad, más exigentes y transparentes, y comprometidos, además, con esquemas de mejora continua.

El lunes, Beca 18 recibió la certificación ISO 9001:2008. Esta certificación revela que el programa se maneja bien, que tiene procesos sólidos y que sus procedimientos de convocatoria, evaluación y selección de becarios cumplen los más altos estándares. Son pocas las entidades o programas públicos que logran este tipo de certificaciones (de todas las entidades con esta acreditación, menos del 1% son entidades públicas). Sin temor a equivocarme, quizá sea el primer programa social que lo logra. La certificación da cuenta de que el proceso de selección logra llegar a quienes se debe atender, los excluidos, y que sin sesgos partidarios ni de ningún otro tipo se selecciona a los mejores. Certifica que Beca 18 hace bien su trabajo y que sus 21 mil becarios fueron seleccionados correctamente. ¡Bien hecho!

El jueves, por su parte, Innova Schools, una institución privada dedicada a proveer de educación de calidad a los sectores emergentes de la clase media peruana, recibió la acreditación internacional de AdvancED, una entidad con más de cien años que certifica la calidad, la sostenibilidad y los procesos de mejora continua en la educación. Esta certificación da cuenta de que Innova Schools consigue que los niños y niñas que asisten a sus escuelas logren altos niveles de aprendizaje y que sus colegios tengan procesos que garantizan que estos resultados se seguirán dando para todos los alumnos. Innova Schools obtuvo la acreditación con un puntaje muy superior al promedio de las escuelas acreditadas internacionalmente. Pero, además, logró tanto la acreditación como iniciativa (para el conjunto de su operación) como para cada una de las escuelas visitadas por los acreditadores, lo que muestra que su modelo no solo es bueno, sino que opera en todas sus sedes por igual, y que consigue los más altos estándares, logrando que los chicos aprendan, pero, sobre todo, logrando formar niños y niñas con valores gracias al trabajo de profesores, directores y demás personal de cada una de sus sedes.

Estos procesos han sido voluntarios, ninguna de estas dos entidades tenía que acreditarse, lo que demuestra su compromiso con hacer bien su trabajo, con cumplir la misión que se trazaron. Ambas entidades ahora, gracias a la acreditación, enfrentarán más trabajo. Tienen que mantener la acreditación: están obligadas a seguir mejorando. Si más entidades se comprometieran con la excelencia, es un hecho que lograríamos más inclusión y más crecimiento. ¡Felicitaciones a ambas entidades! Y ojalá sean más las entidades que se atrevan a acreditarse.