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Fritz Du Bois, La opinión del directorComo si se tratara de la serie sobre los que habitaban en una mansión, América Latina se está dividiendo entre aquellos países que tienen toda la posibilidad de seguir escalando y los que se han quedado irremediablemente estancados.

Probablemente nada grafica mejor la diferencia entre ambos que la historia de los bloques comerciales en los cuales están agrupados. Por un lado está Mercosur, que es un proteccionista viejo que ha cumplido 23 años y que no ha avanzado, el comercio de sus miembros sigue igual de cerrado. Mientras que la joven y liberal Alianza del Pacífico, que recién nació el 2011, ya está a punto de concretar un mercado libre para el 90% de los productos que intercambiamos los cuatro países que actualmente la están conformando.

Más aún, para resaltar los resultados inversos que están logrando, la inflación promedio de los países de la Alianza el año pasado fue la cuarta parte que la 'oficial' en Mercosur, mientras el crecimiento fue tres veces superior a dicho bloque que, al incluir a Brasil, tiene un PBI que es 75% más alto. Sin embargo, pese a la enorme diferencia en tamaño, la inversión extranjera es prácticamente la misma en ambos y el monto total del comercio exterior de la Alianza es mayor gracias a que su apertura económica es el doble que la de esos otros países latinoamericanos. Sin duda, se trata de dos mundos totalmente opuestos a pesar de estar viviendo en el mismo vecindario.

Incluso es difícil imaginar lo que ocurre en esos países, el que no haya papel higiénico ni nada que comprar en los supermercados parecen historias de terror que solo presenciamos en televisión. En realidad, a nadie en su sano juicio se le ocurriría retornar a esa desastrosa situación. Por ello, haría bien Humala en reflexionar tanto sobre nuestro potencial como sobre lo mal que los venezolanos la están pasando. Ya es hora de desmarcarse completamente de los trasnochados.