(GEC)
(GEC)

¿Que es preferible? Votar por uno que tiene trayectoria política y fomenta la inversión y el crecimiento, pero no inspira confianza? ¿O por aquel que no cree en el mercado, parece honesto, pero presumiblemente no hará nada por el crecimiento de la economía?

Ejercer así la democracia este domingo, puede ser un acto muy frustrante y desagradable.

La realidad es que votamos por agrupaciones políticas y, a pesar del voto preferencial, podríamos terminar eligiendo a personas no idóneas y poco íntegras. ¿Pero cómo afrontar una elección cuando reina la confusión y la desconfianza?

Elegir candidatos poco transparentes complica las tareas de gobierno y de control de los organismos públicos. La corrupción le puede costar al país un punto porcentual del crecimiento del PBI al año.

Elegir candidatos anti mercado supuestamente no corruptos, fácilmente podría costarle al país 3 puntos porcentuales de menor crecimiento por año (asumiendo no terminen teniendo posiciones radicales destructivas, con una pérdida social incalculable). Visto así, por costo y riesgo, elegir una agrupación antimercado sería de lejos la peor de las decisiones entre las malas.

Lo cierto es que desde este domingo el nuevo Congreso tendrá la tarea de revisar y validar los decretos de urgencia ya emitidos, varios de ellos enfrentados con la inversión, pero el reto fundamental, para los que creen en la libre iniciativa, el emprendimiento y la propiedad privada será preservar y hacer cumplir el capítulo económico de la actual Constitución, cuya eficacia de cara al crecimiento económico y a la disminución de la pobreza está probada y fuera de discusión.

¡Votemos con la cabeza y con mucho cuidado!