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Fritz Du Bois, La opinión del directorNo parece consistente el manejo de estadísticas del Gobierno. En marzo justificaron la decepcionante cifra de crecimiento echándoles la culpa a los feriados. Sin embargo, pasaron por alto ese mismo hecho en febrero, cuando el aumento del PBI fue menor al esperado por los dos días de asueto para el sector público que el Gobierno había otorgado.

Ahora ocurrirá algo similar. En junio, la producción se verá sin duda afectada por los días en los cuales el aparato estatal no ha trabajado. Incluso en esta ocasión –a diferencia del verano– deben de haber sido pocos los que han disfrutado de ese descanso obligado y la gracia nos ha costado 800 millones de dólares a todos los peruanos. Veremos si al presentar las cifras para este mes –lo cual recién ocurrirá en agosto– el INEI detallará el impacto negativo de estos feriados.

Más aún, estamos seguros de que los números que finalmente saldrán del turismo interno serán bastante bajos ya que los colegios privados –donde hoy estudia más de la mitad del alumnado– no cerraron. Por lo que mientras sus hijos estudiaban, a muchos empleados públicos no les quedó más que ver los partidos de la Copa Confederación. Dos días desperdiciados.

Por otro lado, ha quedado claro con este inútil y frío fin de semana largo para el Estado la improvisación del Gobierno al haberlo decretado. Salvo que hayan considerado un multitudinario agasajo al mandatario y, luego del escándalo que se armó por la celebración del santo de Nadine, lo cancelaron.

En todo caso, al establecer asuetos, la pareja presidencial parece intentar ganarse la simpatía de más de un millón de empleados, lo que no les caería mal en su intento de reelección conyugal. Pero están siendo generosos con el dinero de otros por el serio perjuicio que están causando a las empresas y al resto de ciudadanos. Por ello harían bien en reconocer el error y derogar los 'feriados burocráticos'.