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arielsegal@hotmail.com

Aceptando la imaginaria disección de la historia de manera cronológica, el año 2014 ha sido un periodo de eventos que anuncian importantes cambios de conceptos y el estatus con el que el mundo se manejaba desde el 11-S de 2002. He aquí algunas señales:

– Rusia vuelve con fuerza (política, energética y militar) al tablero de la geopolítica internacional con la abierta intervención en Ucrania, lo que revela que este país no existe como una nación unida, pues los nacionalistas que quieren integrarse a la Unión Europea se enfrentan ahora con los prorrusos luego de que Vladimir Putin anexara Crimea a Rusia.

– Europa como concepto de bloque político y económico se fragmenta con la elevada votación a favor de partidos de ultraderecha y de extrema izquierda: los primeros son xenófobos y antiinmigrantes que proclaman la separación parcial o total de la Unión Europea y los segundos tienen un discurso de independencia del sistema financiero de cada país.

La unidad europea también ha tambaleado en 2014 con la realización de dos plebiscitos que demuestran cómo los movimientos separatistas pasan de las palabras a los hechos.

En Escocia, con una pequeña diferencia porcentual, se decidió que el país se mantenga como parte del Reino Unido; y en Cataluña, en un simbólico referéndum, la mayoría expresó su deseo de independizarse de España.

– La fórmula de dos sistemas, que regía desde que Hong Kong se reintegró a China en 1997, se resquebraja, tal como lo demuestran las manifestaciones estudiantiles (en los últimos meses del año pasado) en la península ante la injerencia de Beijing en la elección del gobernador de esa otrora colonia británica.

Continuaremos en el próximo artículo…