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Carmen González,Opina.21c.gonzalez@infonegocios.net.pe

El Tribunal Constitucional despenalizó acertadamente las relaciones sexuales entre los adolescentes de 14 y 18 años. Los jóvenes de esas edades tienen relaciones sexuales debido a sus deseos y urgencias, así no lo queramos o sea delito o pecado. Ante los hechos no hay argumentos, salvo reconocerlos y ver cómo reducimos los daños que estos puedan generar. Que la despenalización de las relaciones sexuales entre los adolescentes vaya a producir que hagan con su vida y cuerpo un bacanal –como dice Cipriani– no tiene sentido. A esa edad, para la mayoría, el sexo es un juego. Pero ¿se puede hacer algo cuando desde dentro bulle la pasión? La respuesta es: educación. Hay que enseñarles las formas de anticoncepción y el peligro de enfermedades y embarazo. También cómo al no estar preparados para recibir al hijo, este riesgo va hacia los abuelos. Decirles que cuando se han tenido maltratos o abandonos, se cree –ingenuamente– que la pareja, con sus caricias, es el remedio para tanta carencia, sin saber que el inconsciente –como radar invisible– va a seleccionar a la pareja que, justamente, va a perpetuar los sufrimientos de la infancia, aunque al comienzo no lo parezca. Es 'ley del inconsciente' buscar lo conocido, así sea espantoso.

(*) Sexualidad en los adolescentes, Guillermo Carvajal