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Se tatuó la mitad del rostro y ahora no encuentra trabajo

Puk Kireka, es un ex convicto de 31 años que dejó atrás su adicción a las drogas y su distintiva marca facial que hace que muchos extraños en la calle lo tilden de pandillero; sin embargo, busca comenzar de nuevo y ganarse la vida honradamente

Se tatuó la mitad del rostro y ahora no encuentra trabajo