Yoani Sánchez: "Venezuela está peor, ha caído de más alto en menos tiempo"

“Antes gritaba por mí, ahora grito por millones y para millones”, dice la directora del diario digital cubano 14ymedio, invitada al Hay Festival Arequipa . Polémica, amable e incansable. Sueña con una Cuba libre.

Yoani Sánchez: "Venezuela está peor, ha caído de más alto en menos tiempo"

Yoani Sánchez: "Venezuela está peor, ha caído de más alto en menos tiempo". (Esther Vargas)

Yoani Sánchez: "Venezuela está peor, ha caído de más alto en menos tiempo". (Esther Vargas)

Esther Vargas
Esther Vargas

A Yoani Sánchez le sorprendió encontrarse por las calles de Arequipa con venezolanos vendiendo agua y helados, algunos en estado de mendicidad. Lo peor es que no exagera. Yo también los vi. Se conmovió infinitamente y recordó ese país, el suyo, que fue una isla en fuga, un país que se escapa, que vio alejarse a los más jóvenes y a los más talentosos. La periodista y bloguera cubana sostiene que en Venezuela se vive peor que en Cuba porque allá, en la tierra que gobierna Nicolás Maduro, han caído desde más alto.

¿Cuba está cambiando?
Me gustaría ser optimista. Hay algunas esferas de la vida que sí se han movido. Después de la reforma migratoria de 2013, los cubanos podemos entrar y salir de la isla con mayores libertades. El conocido deshielo diplomático ayudó a un acercamiento entre Estados Unidos y Cuba que fue positivo. Tenemos más trabajadores en el sector privado, por ejemplo. Sin embargo, hoy mismo vengo de un país donde sigue siendo un problema para los ciudadanos comprar alimento y transportarse. Estos viejos problemas que llevamos arrastrando años siguen siendo una fuerte tensión para la mayoría. La economía no ha despegado, no hay liquidez, llegan más turistas, pero no dejan todas las ganancias que se esperaría, el subsidio venezolano –llamémosle así– se ha recortado en los últimos años. Eso se siente en la parte más sensible de la sociedad, en los jubilados, en la población negra, en la población de las áreas rurales. Tampoco ha cambiado el orden político, donde la fuerza rectora es el Partido Comunista que no permite más partidos. Donde emitir una opinión diferente a la del Gobierno es motivo de represión, o que te etiqueten de mercenario y enemigo.

Pero ¿hay esperanzas?
Sí. Los cubanos más jóvenes se creen más universales, miran más hacia afuera, se cuestionan más cosas y son menos ideológicos.

Y están haciendo periodismo, desde las redes sociales.
Hay mucha gente narrando el país. Hace once años cuando yo empecé, era como gritar en el desierto.

Internet es una revelación.
Somos como niños que se asoman a una experiencia. Somos especialistas en Internet sin internet. Hoy dirijo un diario digital, donde la mayor parte del contenido de mi diario se prepara offline. Vamos con una laptop a una de las 500 zonas wifi del país. Son plazas, calles, esquinas… donde no hay electricidad, llueve, hay peligro de que te roben. Con tan poco, se nota la subida de los cubanos en las redes sociales.

Nadie compite con Granma.
Con Granma no hay que competir, ya que es el antiperiodismo y la antinoticia. Se destruye a sí mismo solo, pero es la única fuente oficial. En Cuba, la impresión sigue siendo un delito. Es propaganda enemiga, y el gobierno tiene absoluto control de la imprenta y del suministro del papel.

Hay gente en Venezuela que dice “estamos como en Cuba”. ¿Es así?
Están peor (los venezolanos) porque han caído desde más alto en menos tiempo. En Cuba, el proceso tardó varias décadas de desmontaje, mientras que en Venezuela se ha dado un proceso dolorosamente exprés. En Arequipa he encontrado venezolanos vendiendo agua y refresco, y da dolor porque son gente que viene de una nación rica. Ahora prácticamente están en la mendicidad, en tierras lejanas o extrañas. Los cubanos sabemos lo que es vivir en una isla en fuga, en un país que se está escapando, eso es muy duro porque se van los más jóvenes y talentosos.

¿Cuál es el futuro de la izquierda en América Latina?
Hay una izquierda progresista con valores que hace falta rescatar, pero que debe distanciarse del populismo y de la izquierda carnívora. Mientras no hagan esa autocrítica y marquen los límites, estarán siendo confundidos. Esa izquierda del madurismo, esa izquierda del chavismo, es populismo, autoritarismo. Eso es el viejo discurso del caudillismo, adornado con justicia social que en la práctica nos dimos cuenta de que era falsa. Este tipo de izquierda a lo Robin Hood, que muy carnívora devora riquezas y no sabe generar riquezas, debe ser desenmascarada por la posible izquierda más volcada a las causas sociales, a la justicia, a la equidad. Mientras tanto, estarán en el mismo saco.

¿Qué opinas del presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro?
He nacido en un país donde no hemos podido votar, así que me parece admirable el ejercicio electoral. Fue un voto de castigo al Partido de los Trabajadores, a la corruptela de Odebrecht, de Lava Jato. No comparto la mayoría de sus ideas expresadas hasta ahora y creo que sus antecesores le tendieron un puente de plata. La responsabilidad de que él haya llegado al poder es más de Lula que del propio Bolsonaro.

¿Te defines de derecha?
Prescindo de esas definiciones. Soy transversal. Estoy a favor de la comunidad LGBTI, del aborto, de la educación y de la salud para todos. Podrían catalogarme como progresista. Pero en otros temas como la economía y la libertad soy bastante liberal.

Hay gente que te ama y te odia en Cuba, y fuera de la isla. ¿Cómo lo tomas?
Me encanta. Yo no quiero electores sino lectores. Levanto pasiones, vivo en un país que levanta pasiones y me enfrento a un mito. El castrismo ha exportado el mito de una isla donde se instaló la utopía, la felicidad, la igualdad, donde supuestamente tenemos un sistema de educación y salud que nos debería hacer callarnos la boca y no pedir más libertades. Si duda, vaya a Cuba, viva un mes con un salario cubano y una libreta de mercado racionado, y después hablamos.

Mucha gente señala que la CIA te financia. ¿Ya te cansaste de esa pregunta?
Me he cansado. Además, de niña creía eso sobre otras personas. Yo era pionerita, andaba con una pañoleta y decía en la escuela: “¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!”. Yo era una pionerita adoctrinada y me lo creí. Cuando empecé a ver la realidad en carne propia, pensé que quizá eran mentiras.

AUTOFICHA

- “Soy filóloga de profesión. Me casé con un periodista y vivo hace 25 años con él. Empecé con un blog y quise hacer más. Tengo un hijo de 23 años, y es muy difícil dejar de pensar en Cuba porque mi tierra natal te recuerda a cada rato que es Cuba. De pronto, se va la luz o algo no va, o va mal”.

- “Soy lectora compulsiva. Me gusta también la jardinería, sembrar, cocinar para mis amigos. El momento más dramático del año es rehacer mi agenda, y ver que este ya no está, que este tampoco. Mis padres me apoyan mucho. Fueron comunistas también, viven conmigo”.

- “El periodismo ha sido ese camino oculto que nunca hubiera tomado, pero que actualmente es un compromiso. En el diario tenemos cinco personas fijas, una se encuentra en Miami y otra está en Madrid. Estoy feliz con el diario, porque es un esfuerzo enorme y deseamos hacerlo bien”.

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