NUEVA VIDA. Un año después de ser puesta en cuarentena, ha dejado de ser la fantasmal ciudad que asombró entonces al resto del mundo. (AFP)
NUEVA VIDA. Un año después de ser puesta en cuarentena, ha dejado de ser la fantasmal ciudad que asombró entonces al resto del mundo. (AFP)

Hace un año la humanidad desconocía la gravedad del asunto. El nuevo coronavirus no se reconocía aún como COVID-19 (la OMS la bautizaría así recién en febrero), los casos existentes apenas se asomaban en pequeñas notas de los diarios y ni se consideraba la posibilidad de una pandemia. El coronavirus sonaba tan lejano como , la ciudad del centro de China de donde provenían las malas nuevas, el punto de propagación del brote y donde se cree que se originó el virus. La localidad milenaria estaba a punto de atraer la atención mundial.

El jueves 23 de enero de 2020 Wuhan suspendería las celebraciones por el Año Nuevo Chino y entraría abruptamente en confinamiento, una medida hasta entonces desconocida tanto para sus 11 millones de habitantes como para el resto del planeta que –incauto– creía que con ello bastaría. Nadie entra a la ciudad, nadie sale de la ciudad. Centros comerciales, escuelas, cafés y cines clausurados. El confinamiento ingresaría a ese glosario que todos empezaríamos a aprender. Para ese entonces, los 18 muertos que sumaba el país asiático y los 600 contagios en siete naciones del mundo fueron el motivo para que las autoridades —que días antes aseguraban que el virus era controlable, prevenible y no contagioso— dieran la orden. Tan solo dos días después la medida se ampliaba para cuatro localidades más, encerrando a 24 millones de habitantes. Ciudades desiertas y hospitales llenos de enfermos, esa era la fotografía por aquellos días.

A Wuhan le tardó 76 días salir del confinamiento. Le costó también varias vidas, tanto de ciudadanos como de los voluntarios que llegaron hasta allí para ayudar con la construcción de hospitales. Las demás naciones siguieron con atención cada día del confinamiento, preparándose para lo que más tarde replicarían en sus territorios.

Pero un año después de aquel 23 de enero de 2020, la localidad parece haber recobrado la normalidad.

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EN BUSCA DEL ORIGEN

Las crónicas que vienen desde Wuhan la describen con sus centros comerciales abarrotados, como si la ciudad hubiese despertado de un mal sueño. Las vías han vuelto a tener tráfico. La metrópolis ha recobrado su ritmo habitual con la pandemia controlada.

Pero si hay un lugar que parece detenido en el tiempo, es el mercado de Huanan, considerado la zona cero del coronavirus. El mercado, tan grande como cuatro campos de fútbol, era el centro de comercio de mariscos, carnes, verdura y animales salvajes (desde zorros a serpientes). Hoy permanece cerrado y llevado al olvido rodeado con una inmensa valla azul. Al inicio de la pandemia diversas voces señalaban que allí se había originado el terrible virus, más aún al conocer que la primera víctima mortal solía hacer compras allí. Si bien la sospecha se mantiene, este será uno de los primeros lugares que visitará la misión internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha llegado a China esta semana para investigar el origen del virus.

El consenso científico apunta a que el virus comenzó en un murciélago y luego se trasladó a otro animal antes de llegar al ser humano. La gran interrogante será descubrir cuál fue la criatura intermedia. La OMS baraja hasta 500 especies.

Personas visitando un nightclub en Wuhan. Foto del 21 de enero. / AFP / Hector RETAMAL
Personas visitando un nightclub en Wuhan. Foto del 21 de enero. / AFP / Hector RETAMAL

Sin embargo, la misión de la OMS ha alertado al gobierno chino, que en un principio rechazó su llegada. Tras una larga negociación, finalmente aceptó la entrada de los especialistas. El miedo a revelaciones incómodas contrasta con el discurso adoptado por el Partido Comunista: realzar la victoria china sobre el virus, dejando de lado la crisis que padecieron y la gestión que permitió las muertes.

Para esto se ha montado una exposición en un parque en el centro de Wuhan donde los socorristas son homenajeados junto a los médicos y voluntarios. También se exponen las camas de hierro que evocan a los hospitales de campaña que se construyeron en cuestión de días. Hay espacio, además, para retratos del presidente Xi Jingping.

“No se menciona al doctor el oftalmólogo conocido por muchos como el ‘alertador’ tras haber sido amonestado por la Policía por advertir a sus colegas sobre una ‘enfermedad parecida al SARS’ el 30 de diciembre de 2019 y que más tarde murió a causa de la COVID-19. Todo lo que se difunda en las redes sociales chinas que no apoye la memoria colectiva correcta es rápidamente censurado”, menciona Michael Standaert, reportero de The Guardian desde Wuhan.

El periodista también recoge el testimonio de Zhang Hai, quien perdió a su padre de 76 años el 1 de febrero. El ciudadano chino está convencido de que el gobierno pudo hacer mucho más entre el periodo comprendido entre el 31 de diciembre y el inicio del confinamiento, el 23 de enero. “Quieren vender una historia de que controlaron de forma efectiva el virus aquí, pero también tratan de eliminar la causa (…) que ocultaron y encubrieron información al principio, pero parece que solo se centran en los resultados de después. Eso no ayuda a borrar el dolor de los corazones de aquellos que perdieron familiares”, menciona Zhang a The Guardian.

Por el momento la misión de la avanzando con entrevistas a especialistas chinos. Sin embargo, tras salir del confinamiento podrán realizar el trabajo de campo.

Además de la misión de la OMS, China parece tener el reto de controlar un pequeño rebrote en la zona norte del país, donde se han ordenado confinamientos en tres localidades y se han endurecido las restricciones. La amenaza de un cierre mayor permanece, más aún con la aparición de nuevas variantes del virus.

Un año después del primer confinamiento, el término forma parte de nuestro vocabulario recurrente. Si no, miremos al Reino Unido, que vive por estos días su tercer confinamiento en lo que va de la pandemia. Otros países, en tanto, parece que van a ese punto. La pesadilla sigue sin terminar.


DATOS

- El 23 de enero de 2020, por primera vez en la historia mundial, una ciudad de una magnitud de 11 millones de habitantes quedaba clausurada.

- La supuesta zona cero de la pandemia, el mercado de pescado y mariscos de Huanan, aparece hoy desolado y clausurado por una gran valla azul y blanca de más de tres metros de altura, que impide cualquier mirada a su interior desde la calle.

- Actualmente, China mantiene en confinamiento a millones de personas en tres provincias del norte. El gigante asiático lleva varios días superando los dos centenares de contagios diarios.

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