Legisladores de Taiwán se liaron a golpes y se arrojaron agua hoy antes de una esperada votación que autorizaría un referéndum sobre la terminación de la cuarta planta nuclear en la isla de 23 millones de habitantes.

La energía nuclear fue por mucho tiempo un tema polémico en Taiwán y empeoró tras el desastre de la planta atómica japonesa de Fukushima en 2011. Aunque muchos taiwaneses consideran la generación de electricidad por medios nucleares un riesgo inaceptable en esta isla propensa a los sismos, los analistas económicos sugieren que las interrupciones del servicio eléctrico son inevitables de no ser completada la cuarta planta.

La pelea enfrentó a las fuerzas que apoyan el referendo del Partido Nacionalista del presidente Ma Ying-jeos contra las fuerzas antinucleares afiliadas con el opositor Partido Progresista Democrático.

Los legisladores progresistas ocuparon el estrado de la legislatura anoche con la promesa de interrumpir la votación, que no se celebró, aunque con una mayoría nacionalista en la legislatura de 113 escaños, el referéndum seguramente será aprobado con facilidad.

La construcción de la cuarta planta nuclear en Taiwán comenzó en 1997 pero fue detenida cuando el Partido Progresista Democrático estuvo en el poder entre el 2000 y el 2008. De ser aprobada la consulta popular, podría entrar en funcionamiento en el 2016.