El autobús del equipo de fútbol , de Estambul, de la primera división de , sufrió la noche del sábado un ataque armado, en el que el chofer resultó herido.

El vehículo recibió varios tiros de fusil cuando circulaba a toda velocidad por una autopista después de un partido que Fenerbahce ganó 5-1 en el campo de Rizespor, ciudad situada a orillas del mar Negro, indicó Mahmut Uslu, un directivo del club Fenerbahce.

El conductor, herido en el rostro, logró parar el autobús con dificultades y fue transportado inmediatamente a un hospital en un coche policial que escoltaba el vehículo, según Uslu, quien denunció que el ataque buscaba "matar a los jugadores".

"Es increíble. Un ataque así solo puede perseguir como objetivo cometer un homicidio", exclamó Uslu ante las cadenas de televisión. Gracias a la maniobra del chofer, ninguno de los jugadores resultó herido.

Abdil Celal Öz, gobernador de Trabzon, confirmó la existencia de balazos contra el vehículo y que el conductor resultó herido en el lado izquierdo de la cara, pero que el pronóstico de los médicos era "por ahora" positivo, por lo que su vida parece no correr peligro.

"Primero pensé que se trataba de pedradas contra el autobús pero después la policía científica que llegó al lugar concluyó que se trataba de un ataque armado", dijo a la cadena de televisión 360.

La Federación Turca de Fútbol (TFF) "denunció con la máxima firmeza" el incidente y reclamó en un comunicado que los autores "comparezcan inmediatamente ante la justicia y sean castigados", mientras que la prensa deportiva estaba conmocionada por el incidente, inédito en Turquía.

Este ataque se produce después de que Turquía haya sufrido la semana pasada una ola de violencia política con el asesinato de un fiscal, a dos meses de las elecciones legislativas del 7 de junio en un país polarizado entre partidarios y detractores del presidente Erdogan, que quiere reforzar sus poderes con ese escrutinio.

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