Los talibanes juraron hoy vengar , que quemó los cadáveres. El ataque ha exacerbado el resentimiento por en una base de EEUU en dicho país.

Las fuerzas encabezadas por Estados Unidos en Afganistán reforzaron la seguridad después del ataque armado en la , ante la preocupación por posibles represalias.

El teniente coronel Jimmie Cummings, vocero de las fuerzas militares de EEUU, confirmó hoy que el número de muertos era mayor a 10, pero se negó a ser más preciso argumentando que no pudo realizarse un conteo independiente de los cuerpos.

No queda claro si habrá una respuesta similar por la matanza de ayer. Pero es probable que el ataque enardezca más la desconfianza entre Washington y Kabul, y que avive las interrogantes en ambos países de por qué las tropas de EEUU aún permanecen en Afganistán después de 10 años de conflicto y del asesinato de Osama Bin Laden.

Los talibanes dijeron en un comunicado publicado en su sitio web que "los salvajes estadounidenses" cometieron un "crimen inhumano y cruento" en dos aldeas del distrito de Panjwai, una región rural en las afueras de Kandahar, que es el núcleo de los talibanes y donde las fuerzas de coalición han luchado por obtener el control durante años.

Parlamentarios afganos pidieron este lunes a Estados Unidos que los responsables de la matanza sean juzgados en Afganistán en un proceso público.