Policías de subieron a las montañas con palas para exhumar varias tumbas poco profundas, tras el macabro descubrimiento de un campamento abandonado en la jungla que arrojó nueva luz sobre las redes de tráfico de personas que operan en el país.

Al menos 5 cuerpos se encontraron este sábado y los trabajos continuaban para abrir unos 30 enterramientos en torno a un campamento recóndito en una zona boscosa al sur del país, indicó el general de policía Jarumporn Suramanee, que lideró la expedición emprendida el día anterior.

La causa de la muerte de las personas enterradas no estaba clara en un primer momento. Pero el hallazgo del campamento es un duro recordatorio de que el contrabando de personas continúa en Tailandia pese a las reiteradas afirmaciones de las autoridades de que estaban combatiendo sus causas.

La zona donde se encuentra el campamento, en las montañas de Padang Besar, un subdistrito de la provincia de Songjla, se utiliza habitualmente para llevar de forma ilegal a grupos de musulmanes rohingya, que son perseguidos en la vecina Mianmar, así como bangladeshíes y otros migrantes, a terceros países.

El país está decidido a "eliminar cualquier clase de tráfico de personas y cortar a Tailandia como lugar de tránsito", afirmó un portavoz del gobierno en una dura reacción a las noticias. Los responsables del campamento serán *"castigados con severidad" *tanto si son delincuentes comunes como funcionarios corruptos, añadió el portavoz, el mayor general Sansern Kaewkamnerd.

Según la agencia AP, las autoridades encontraron el campamento el último viernes tras un soplo. Policías y rescatistas llegaron a pie al refugio y encontraron un claro con 39 chozas de bambú, alojamiento para que durmieran unas dos docenas de personas y algunas letrinas y cocinas improvisadas.

Pero también encontraron un cadáver cubierto con una manta y un débil y enfermo sobreviviente, identificado como un ciudadano de Bangladesh.

Antes que comenzara la exhumación de las tumbas, el sobreviviente dijo a la policía que apenas unos días antes de que llegara la Policía, en el lugar había 100 rohingyas retenidos que luego fueron trasladados, indicó el comandante policial Weerasant Tharnpiem.

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