(Reuters)
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La muerte de 34 empleados en huelga de una mina de platino a manos de la Policía remecía hoy a Sudáfrica tras la operación de seguridad más sangrienta desde el fin del dominio de la minoría blanca en el país: el Apartheid.

Los diarios mostraron titulares como "Baño de Sangre", "Campo de Muerte" y "Matanza en Mina", con fotos gráficas de policías fuertemente armados caminado junto a cuerpos ensangrentados de hombres negros tendidos en el suelo.

Las imágenes mostraban agentes disparando con armas automáticas contra un grupo de hombres, reavivó recuerdos incómodos del pasado racista de Sudáfrica.

La jefa de la Policía, Riah Phiyega, confirmó 34 muertes y 78 heridos después de que los oficiales actuaron contra 3,000 operadores de perforación en huelga, que estaban armados con machetes y palos, en el yacimiento ubicado a 100 kilómetros al noroeste de Johannesburgo.

Phiyega, una exejecutiva bancaria que apenas fue nombrada en junio para encabezar a la fuerza policial, dijo que los efectivos actuaron en defensa propia contra asaltantes armados en la planta de platino Marikana de la compañía .

"Los policías tuvieron que emplear la fuerza para protegerse del ataque del grupo", declaró en una conferencia de prensa, y recordó que el martes dos efectivos habían sido golpeados con machetes hasta la muerte por una multitud en la mina.

Sin embargo, el Instituto Sudafricano de la Raza comparó el incidente a una masacre ocurrida en 1960 en la localidad de cerca de Johannesburgo, cuando la Policía de tiempos del Apartheid abrió fuego contra una multitud de manifestantes negros, causando la muerte a más de 50.