El sacerdote , de 59 años, fue condenado a 25 años de prisión por el abuso y corrupción de siete menores entre los años 1985 y 1993, cuando se desempeñaba como prefecto de disciplina y guía espiritual en el seminario Nuestra Señora del Oráculo de Paraná, en la provincia argentina de .

El sacerdote fue finalmente sentenciado a 25 años de prisión por un tribunal de Paraná, pero se le concedió el arresto domiciliario con el uso de un grillete electrónico hasta que la sentencia quede firme.

El juicio comenzó el 16 de abril pasado y terminó el 10 de este mes, pero para las víctimas que denunciaron al cura y para los demás protagonistas de la causa se trata del final de un proceso larguísimo y emocionalmente muy difícil, informa Clarín.

“Se enojaba cuando demorabas en llegar al orgasmo mientras te masturbaba”, reveló una fuente del caso sobre el desgarrador testimonio de una víctima.

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Mientras que otra de las víctimas habló directamente de penetración y de salidas al departamento de Ilarraz en donde confirmó la presencia de otro seminarista que también fue víctima de abusos, pero que no es uno de los denunciantes. 

Por su parte, la defensa negó los hechos, y aseguró que los denunciantes actuaron así "por celos y envidia" como parte de "una conspiración para manchar la imagen" del sacerdote.

Los tres jueces del tribunal le otorgaron la pena máxima que contempla el Código Penal argentino, y darán a conocer la sentencia completa el próximo 1 de junio.

Este sería el segundo sacerdote argentino condenado en Entre Ríos por abusos sexuales, luego que hace unos meses fuera sentenciado a 25 años de cárcel el cura Juan Diego Escobar Gaviria.

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