“Es un día histórico, el comienzo de una nueva era”. Con esas palabras, el presidente de Finlandia anunciaba esta semana que su país solicitaría formalmente su ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (). El país europeo se unía a Suecia, quien tiene los mismos planes, y de esta forma ambos países ponían fin a una posición histórica de neutralidad. ¿Qué los ha llevado a enterrar un dogma estratégico que los ha acompañado por varios años?

Una de las respuestas la podríamos encontrar en lo ocurrido el último 4 de mayo en la frontera entre Rusia y Finlandia. El Ministerio de Defensa finlandés denunció que una aeronave oficial rusa se adentró unos 4 km en territorio suyo. Se trataba del segundo incidente de este tipo que se producía en menos de un mes. Lo que en un momento se consideró como un acto de intimidación de Rusia hacia Finlandia terminó siendo el acto definitivo para que las autoridades finlandesas decidan finalmente pedir su ingreso a la OTAN. Con una causa similar, Suecia ha justificado su solicitud de ingreso indicando el empeoramiento de la seguridad provocada por la guerra de Ucrania.

De concretarse ambos ingresos, la OTAN sumaría 32 miembros. Rusia, al conocer la decisión, ha señalado que no es una “amenaza inmediata”, aunque advirtió que no dudarían en reaccionar si hay un despliegue de infraestructura militar.

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SIEMPRE EN CRECIMIENTO

La OTAN ha tomado el foco en las últimas decisiones geopolíticas en Europa. No se trata de un hecho aislado en el tiempo. Desde su fundación en 1949, la estructura de la organización militar ha estado presente en la agenda de los países europeos. Nacida a finales de la II Guerra Mundial en respuesta a la necesidad de las naciones occidentales de protegerse ante un posible ataque de la entonces Unión Soviética (URSS) en plena Guerra Fría, la organización que inició con EE.UU. y Canadá, además de 10 miembros europeos (Reino Unido, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Islandia y Portugal), ha ido aumentando su poder progresivamente a lo largo de los años posteriores.

Su creación, entre otras decisiones, motivó que la URSS cree una organización similar con aliados socialistas en el este de Europa que vio la luz en 1955 con el Pacto de Varsovia. Aunque la Guerra Fría mantuvo en tensión máxima al mundo, ambos bloques cumplieron su papel de equilibrio. Sin embargo, a diferencia del Pacto de Varsovia, que se terminaría disolviendo poco antes de la Unión Soviética en 1991, la OTAN no desaparecería y buscaría otra razón de ser.

Aprovechando la debilidad de Rusia en el tablero geopolítico, la organización del Atlántico Norte comenzó a expandirse asumiendo un papel de instrumento de la seguridad europea. Más de una decena de países del antiguo bloque oriental, incluidas tres repúblicas soviéticas, se unieron a la alianza. A la fecha, son 30 los miembros (ver cuadro) los que componen la organización. Todas están unidas bajo el artículo 5 del Tratado de Washington, la cual ilustra el poder que conlleva ser miembro. “Las partes convienen en que un ataque armado contra una o contra varias de ellas se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas”. Entre los otros principios está la necesidad de que todos los Estados miembros se encuentren de acuerdo para el ingreso de uno nuevo o que los integrantes destinen el 2% de su PBI al sector defensa.

Esto ha llevado a que actualmente la OTAN sea considerada la alianza política y militar más importante del mundo. En los últimos años, ha tenido intervenciones en Kosovo, Afganistán, Iraq o Libia.

Y ha sido también esta influencia la que llevó a Ucrania a considerar su ingreso a la alianza. Tras la anexión de Crimea a Rusia en 2014, el país europeo, que comparte frontera con Rusia, priorizó su acercamiento a la organización. En respuesta, Rusia mostró su oposición al considerar que la OTAN viene tomando poder en su área de influencia política al aceptar nuevos miembros de Europa del Este. El propio Vladimir Putin señaló que, si Ucrania ingresa a la OTAN, sería como tener misiles en la puerta de su casa. “¿Cómo reaccionarían los estadounidenses si de repente desplegáramos nuestros misiles en la frontera entre Canadá y Estados Unidos?”, indicó.

Pero la OTAN se ha defendido señalando que nadie puede impedir el derecho de cualquier país a ingresar a la organización. Por el momento, la invasión rusa a Ucrania ha llevado a detener una posible membresía, pero, en el caso de Finlandia y Suecia, salvo algún inconveniente, todo parece indicar que la organización continuará expandiéndose.

DATOS

  • Tras la solicitud de Finlandia y Suecia, la OTAN invitará a ambos países a negociar los términos de la adhesión en unas conversaciones que se prevén cortas, dado que cumplen los criterios establecidos por los aliados.
  • Tras el visto bueno de la Alianza, corresponderá a sus 30 países miembros ratificar el ingreso, al que solo ha mostrado oposición Turquía, que acusa a Finlandia y Suecia de dar refugio a “terroristas” kurdos.

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