Lo golpeó, lo quemó y le impidió comer: El testimonio de un joven maltratado por su novia

Alex Skeel es un joven británico, de 22 años, que sobrevivió al abuso doméstico tanto físico y psicológico al que fue sometido por su pareja y madre de sus hijos en Reino Unido. 

Redacción PERÚ21
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Alex Skeel tiene 22 años y nació en Gran Bretaña. Muchos años de su vida fue víctima de abuso físico y psicológico de parte de su pareja y madre de sus dos hijos, quien se convirtió en la primera mujer del Reino Unido en ser condenada por abuso doméstico contra un hombre.

En una entrevista concedida a BBC Three, Skeel reveló estremecedores episodios de las graves lesiones, heridas y perjuicios que sufrió a manos de Jordan. 

"Nunca olvidaré el momento en que mi novia, Jordan, vertió agua hirviendo sobre mí por primera vez. Me había arrinconado en la esquina de una habitación de la casa que compartíamos en Bedfordshire (Inglaterra), sosteniendo el hervidor lleno de agua ardiendo", señaló Skeel.

Ambos tenían 16 años cuando se conocieron e iniciaron una relación que en su inicio era normal: iban al cine y daban paseos. Sin embargo, la víctima recordó un especial pasaje de aquel tiempo. En un viaje a Londres, la mujer desapareció por horas hasta que Skeel la encontré riendo a carcajadas en la recepción del lugar.

"En retrospectiva, creo que fue su manera de asustarme y hacer que me preocupara por ella, para poder controlarme", sostuvo.

Transcurridos los 9 meses, el maltrato era continuo. Ella le prohibía que use el color gris y que no le gustaba su peinado.

LE ECHÓ AGUA HIRVIENDO

"Le tenía mucho miedo. Todavía puedo ver esa primera gota de agua cayendo sobre mi piel. Todo sucedió a cámara lenta. Me escoció la piel. El dolor no se parecía a nada que hubiera experimentado antes. Le supliqué que me dejara meterme en un baño lleno de agua fría, era lo único en lo que podía pensar que detuviera la quemazón", contó el joven. 

Lo dejó meterse a la bañera y sintió un alivio inmediato. No puedes imaginar lo increíblemente bien que se siente el hundir tu cuerpo en agua helada después de eso. Es el sentimiento más agradable del mundo", expresó.

Sin embargo, luego lo obligó a volver a salir, o lo amenazaba con que le iba a echar agua hirviendo.

Jordan lo alejó de su familia y amigos. Incluso, usurpó su cuenta de Facebook.

LE IMPIDIÓ COMER

Empezó a impedirle que comiera al punto que en su peor momento llegó a perder 30 kilos. Intentó luchar contra ese comportamiento, pero a menudo se preguntaba ¿qué estaba haciendo mal?

"Cuando me decía: "No me gusta el color gris" o "no me gustan esos zapatos", yo me decía: "De acuerdo, no me los pondré" porque quería que estuviera contenta, pero en realidad estaba intentando que fuera algo que nunca iba a ser. Era una batalla perdida desde el principio", sostuvo.

Tuvieron dos hijos y el hombre esperaba que ella cambiara, pero no fue así.

"Claro que hubo algunos momentos felices a su lado... no fue una pesadilla todo el tiempo. Tenía ganas de hacer funcionar la relación... la amaba, al fin y al cabo", señaló Skeel.

"ME ACOSTUMBRÉ AL DOLOR"

El dolor se hizo reiterativo que la víctima se acostumbró al dolor. Ella esperaba a que el estuviera dormido para golpearlo con una botella acusándolo de que se enviaba mensajes con otras chicas.

Al ver que ya no sentía dolor, ideó otra forma de golpearme: un martillo y cuchillos a punto de alcanzar una arteria en mi muñeca.

Y después de eso, el agua hirviendo en su cuerpo que lo llevó a tener quemaduras de tercer grado.

El hombre le tenía pánico, pensó que acabaría matándolo.

La pesadilla de la víctima terminó hasta que un vecino, al escuchar sus gritos, llamó a la Policía. Fue el año pasado que ya no podía negar ni aguantar lo que pasaba en su vida.

"Mis heridas eran tan graves en ese momento, y estaba tan demacrado después de haber perdido tanto peso… Hasta entonces lo había negado todo, pero no podía aguantarlo más", expresó Skeel y agregó que "los médicos me dijeron que estuve a 10 días de la muerte". 

"Creo que lo que la movió a hacer lo que hizo fueron los celos. Mi familia y yo estábamos muy unidos, mis amigos eran geniales y ella me distanció de todo eso. Una vez me dijo: 'quiero arruinar tu vida'", agregó.

UNA DROGA, UNA ADICCIÓN

Para Alex Skeel, quienes cometen abuso doméstico lo hacen porque gustan de ello. "Es como una droga, una adicción. Y cuanto más lo hacen, más creen que pueden salirse con la suya, y cada vez se pone peor y peor. Es como si estuvieran en el cielo y tú en el infierno", dijo.

"Seguía con mi novia porque tenía miedo que me matara", reveló Alex Skeel en torno al abuso doméstico que sufrió por años. (Instagram)

"Seguía con mi novia porque tenía miedo que me matara", reveló Alex Skeel en torno al abuso doméstico que sufrió por años. (Instagram)

"Seguía con mi novia porque tenía miedo que me matara", reveló Alex Skeel en torno al abuso doméstico que sufrió por años. (Instagram)

La mujer se declaró culpable de lo que había hecho y fue acusada por el delito de abuso doméstico masculino. Fue sentenciada a 7 años y medio de prisión en abril del 2018. Admitió haber tenido un comportamiento controlador o coercitivo en una relación íntima, hiriendo con intención y causando graves daños corporales.

Tras escuchar el veredicto, Skeel manifestó que "me sentí muy aliviado, como si me hubiera quitado un enorme peso de encima".

"Tan pronto como supe que ella estaba en la furgoneta de camino a prisión, por primera vez en cinco años, pude levantar la cabeza y no tener ni una sola preocupación en mi mente", señaló.

Sus hijos en común no saben lo qué ocurrió. Skeel contó que les contará todo cuando sean lo suficientemente maduros para comprender lo que pasó. "Yo solo espero que algún día me digan: 'hiciste un buen trabajo, papá', eso es lo único que me importa", indicó.

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