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Mañana entra en rigor la nueva ley de medios audiovisuales en , promulgada hace tres años por el Congreso de ese país.

La norma, acusada de poner en jaque al periodismo independiente argentino, genera mucha expectativa y polémica, ya que 20 grupos de medios deberán adaptarse y presentar planes de adecuación antes de la medianoche de este viernes*.

La ley de medios establece la "regulación de los servicios de comunicación audiovisual en todo el ámbito territorial y el desarrollo de mecanismos destinados a la promoción, desconcentración y fomento de la competencia con fines de abaratamiento, democratización y universalización".

La norma fija como límite 10 licencias de radio y televisión abierta para cada titular, y 24 licencias (una por localidad) para los operadores de televisión por cable. Tampoco se puede poseer en la misma localidad una estación de televisión por cable y otra de televisión abierta, entre otras restricciones.

Si los medios no presentan sus planes de desinversión por exceso de licencias autorizadas, las autoridades argentinas comenzará a hacerlo de oficio.

REACCIÓN DEL GRUPO CLARÍNEsta ley ha desatado un abierto enfrentamiento judicial y político entre el gobierno de y el , que denunció la norma por inconstitucional.

Más de 330 medios deberían cambiar de dueño si todos cumplen la norma. Solo Clarín tendría que ceder, transferir o vender entre 150 y 200 empresas de su propiedad si pierde la batalla judicial.

La justicia argentina debe definir si extiende la medida cautelar que solicitó Clarín. El ministro de Justicia, Julio Alak, advirtió que si las autoridades correspondientes cesen y frenan la aplicación de la nueva ley, significaría "un alzamiento" y "generaría un conflicto de poderes".

"Ahora, hay casi 19 grupos y medio sobre 20 que quieren cumplir la ley y un medio que dice no cumplirla", afirmó Martín Sabbatella, autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

El editor general del diario "Clarín", Ricardo Kirschbaum, consideró que la ley de medios es "un traje a medida para desguazar al Grupo Clarín" y "forma parte de un proyecto político de control de los medios para el proyecto político" del kirchnerismo.