Los parlamentarios se oponen a la construcción de una carretera, que motivó las marchas del año pasado. (Reuters)
Los parlamentarios se oponen a la construcción de una carretera, que motivó las marchas del año pasado. (Reuters)

Un grupo de diputados indígenas de la Amazonia boliviana decidió abandonar el bloque del gobernante Movimiento Al Socialismo () y formar su propia bancada, lo que deja al oficialismo sin los dos tercios de los votos del Parlamento necesarios para reformar leyes clave.

"Hemos asumido con responsabilidad este mandato de conformar la bancada indígena en la Asamblea Legislativa", afirmó el diputado Pedro Nuni, elegido en las listas del MAS en las elecciones generales de 2009 y que integra un bloque disidente de dos legisladores titulares y cuatro suplentes.

Las renuncias se suman a las de otros parlamentarios que en los últimos meses decidieron romper acuerdos políticos con el oficialismo, que ahora perderá los dos tercios de votos (111 de 166 escaños entre diputados y senadores) necesarios para aprobar leyes claves o aprobar juicios de responsabilidades.

El oficialismo contaba con 114 votos, pero ahora se queda con 109 escaños, según el recuento que hizo el diario boliviano La Razón.

El grupo de parlamentarios indígenas es el mismo que apoyó en octubre del año pasado una de la Amazonia en rechazo de la construcción de una carretera a través de una reserva ecológica, una obra que el Gobierno, a pesar de las objeciones, pretende ejecutar.

Otra marcha de colonos y cocaleros, apoyada por el oficialismo, se dirige a La Paz para pedir la construcción de la carretera.

Nuni dijo que la principal función será "rechazar cualquier intención del gobierno de anular la ley" que veta la construcción de esa vía, aprobada en octubre pasado tras la marcha de los nativos que llegó a luego de sufrir una fuerte represión policial.

Justamente, se necesitan dos tercios de los votos parlamentarios para anular esa norma.

El diputado oficialista Edwin Tupa anunció que los legisladores disidentes "serán remitidos a una comisión de ética", una instancia interna del Congreso que podría quitarles la representación parlamentaria y en su lugar nombrar a sus suplentes, que son leales al gobierno.