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El lavó los pies a un grupo de detenidos en una cárcel para menores en las afueras de , informó la emisora de la Santa Sede, .

Aunque sus predecesores ya habían visitado la llamada 'Casal del Marmo' –Juan Pablo en 2008 y Benedicto XVI en 2007–, es la primera vez que un Papa oficia la misa del Jueves Santo en un reformatorio y no en la basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma.

Centenares de personas esperaron la llegada del Sumo Pontífice al recinto que acoge a 35 varones y once mujeres.

El Papa argentino conmemoró la última cena de Cristo con el tradicional lavado de pies. En este caso, realizó el rito con doce jóvenes de diferentes religiones y nacionalidades, entre ellos una chica italiana católica y una serbia de religión musulmana.

La inédita ceremonia de , a pedido del propio Bergoglio, no fue transmitida en directo por televisión.