Al menos 314 personas murieron al incendiarse dos fábricas en , en accidentes que abren interrogantes sobre la seguridad industrial de la nación del sur de Asia.

Las llamas se propalaron rápidamente en una fábrica textil en la populosa capital comercial de , causando la muerte a 289 personas. Muchas personas hacían fila para recoger los cheques de sus salarios cuando todo comenzó.

Apesadumbrados familiares recorrían hospitales y morgues colapsados. "La gente comenzó a gritar para salvar su vida", dijo Mohammad Asif, un superviviente de 20 años. "Todos se arrimaron a las ventanas. Yo salté del tercer piso", relató.

El segundo incendio ocurrió en la ciudad de , donde murieron al menos 25 personas al incendiarse una fábrica de zapatos.

"Los dueños estaban más preocupados por salvar la ropa en la fábrica que por los trabajadores", dijo un empleado de la factoría de ropa, Mohammad Pervez, que sostenía una fotografía de su primo, que también trabaja en el lugar y no ha sido hallado.

Un ministro provincial ordenó una inspección dentro de 48 horas en todas las fábricas y plantas industriales en la provincia de Sindh, de la cual Karachi es la capital.

Un informe preliminar del gobierno provincial sobre el incendio en Lahore concluyó que el cierre de las puertas de emergencia ocasionó las muertes y que no se aplicaban regulaciones laborales y de seguridad.