El ex presidente colombiano, Álvaro Uribe, convocó a una marcha en Colombia contra Juan Manuel Santos el 1 de abril (AFP).
El ex presidente colombiano, Álvaro Uribe, convocó a una marcha en Colombia contra Juan Manuel Santos el 1 de abril (AFP).

El ex presidente de Colombia y actual senador, Álvaro Uribe, convocó a los ciudadanos de su país a que se unan a la marcha convocada para el próximo 1 de abril contra la corrupción, como el caso Odebrecht, y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

"Santos cree tener derecho a que el pueblo acepte la corrupción de su Gobierno. Sabido era que con miles de millones de contratos oficiales ganaron la elección de 2014, y se suman los sobornos de Odebrecht", declaró Uribe en un video publicado en su cuenta de Twitter.

Álvaro Uribe se refirió al resultado del plebiscito del pasado 2 de octubre en el que venció por un estrecho margen el "no", que él promovió, al primer acuerdo de paz que firmaron el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"Nos robaron el plebiscito", aseguró Uribe quien considera que quienes votaron por el "no" fueron engañados. Ello en referencia a que, posteriormente al referéndum, el Gobierno alcanzó un nuevo acuerdo de paz que fue firmado el 24 de noviembre y ratificado luego en el Congreso sin convocar a elecciones.

En este sentido, declaró que el Gobierno "ha sustituido la Constitución" e introdujo "total impunidad a los responsables de delitos atroces, todo para favorecer al terrorismo".

"El terrorismo amenaza con su justicia a quienes hemos defendido la democracia. Que quede claro: aceptamos el desarme y la desmovilización (de las FARC), no las trampas ni la impunidad. No queremos ser una segunda Venezuela", señaló Uribe.

A eso se suma la que considera "la ilegitimidad del Gobierno que no acepta excusas también es razón para la ilegitimidad de muchos de los abusos aceptados al terrorismo".

En ese sentido, Álvaro Uribe considera que la marcha del próximo 1 de abril "es un coscorrón en defensa de la democracia", así como "una estación en el recorrido que corrija el rumbo de Colombia, cuya democracia ha sido traicionada por un Gobierno que debería renunciar".