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Días después de que abriera fuego en el de , en el estado de Connecticut, matando a 20 niños y seis adultos, decenas de padres e hijos se reunieron en la librería pública de la localidad para sacar alguna conclusión positiva de su repentina y trágica fama.

Después de varias horas de discusión sobre el control de armas y de las responsabilidades de padres y miembros de la comunidad para prevenir más derramamientos de sangre, nació Newtown United.

En marcha están las páginas en y y el grupo ya habla de reunirse con las autoridades y asociarse con pueblos vecinos para presionar a favor de la prohibición de las armas automáticas.

"Tenemos el beneficio y la desgracia de estar en el escenario nacional ahora mismo", dijo Craig Mittleman, un médico de 49 años con cuatro hijos. "Dentro de una semana todo el mundo se habrá ido y Newtown será como , como . Estaremos en la lista de pueblos castigados por esta locura".

El encuentro tuvo lugar mientras las heridas de la masacre aún siguen abiertas. Lanza, de 20 años, mató a su madre en su casa, condujo hasta la escuela elemental y disparó en el edificio, matando a seis adultos y a 20 escolares de entre seis y siete años antes de suicidarse.

En Newtown, donde parece que todo el mundo está relacionado de alguna forma con la masacre del último viernes, ha surgido un debate angustioso: cómo proteger los derechos de los propietarios de armas responsables, entre ellos cazadores, mientras se trabaja para impedir otra masacre.

Además, en este estado con un largo historial de fabricación de armas pero con algunas de las leyes más estrictas sobre armas, algunos residentes dicen que no están dispuestos a deponer las armas. La propia Newtown tiene una activa cultura armamentística, dicen los residentes.

Hay incluso una minoría que argumenta que si los profesores del colegio hubieran estado armados, el resultado de lo sucedido el último viernes podría haber sido diferente.

"La pistola no es el tema. Si alguien más hubiera tenido un arma, quizás podría haber detenido esto", dijo Benjamin Torres, propietario de Betor Roofing en Danbury, durante un desayuno en Newtown. "Los malos van a conseguir las armas ilegalmente de todos modos".

La complejidad de este asunto se vio subrayada por la geografía. En las cercanías de la escuela Reed de Newtown, donde los voluntarios han establecido un centro de asesoramiento para el dolor, se encuentra la sede de la Fundación Nacional de Deportes de Tiro, considerada uno de los principales organismos del país tras la .