Ella es Nejla, la niña mutilada por una bomba que quiere competir en los Juegos Paralímpicos. (AFP)
Ella es Nejla, la niña mutilada por una bomba que quiere competir en los Juegos Paralímpicos. (AFP)

Nejla Imad es iraquí y tiene 12 años. Solo tiene una mano con la que sostiene una raqueta de tenis de mesa, con su dedo pulgar tira la pelota blanca y la golpea hacia el otro lado de la red.

Nejla es una de las decenas de víctimas de las bombas que castigan a sus compatriotas desde hace más de una década. Cuando tenía tres años un explosivo hizo volar el carro donde estaba su familia, al noreste de Badgad. En el accidente, Nejla perdió su pierna derecha, una parte de la pierna izquierda y todo su antebrazo derecho.

Cuando cumplió cuatro años empezó a entrenar tenis de mesa. Hoy es considerada una figura del deporte en , y su sueño es participar en los .

"El tenis de mesa está endulzando mi vida", comentó la deportista a AFP. Su dedicación le ha ayudado a tener confianza. "Hacer deporte me da mucha motivación mental y comienzo a sentirme orgullosa", comentó.

Entrena cinco días a la semana: tres veces en Baquba, donde entrena con cuatro jóvenes – una de ellas quedó paralizada parcialmente por un disparo mortero y las otras dos tienen discapacidad de nacimiento – y dos veces en Bagdad, donde es parte del equipo nacional paralímpico sub-16.

Su entrenador, Hossam Hussein, comentó que ella es una de las jugadoras más capaces del equipo que conforma. Nejla ha sido reconocida en varias competiciones locales. En el 2015, fue subcampeona en el Campeonato Iraquí Paralímpico de tesis de mesa en la categoría sub-16 y obtuvo la medalla de plata en el campeonato árabe.

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