Mountbatten, el apellido de Felipe de Edimburgo que ahora lleva la hija de Meghan y Enrique. (Foto: AFP)
Mountbatten, el apellido de Felipe de Edimburgo que ahora lleva la hija de Meghan y Enrique. (Foto: AFP)

El príncipe Enrique y Meghan de Sussex se convirtieron el viernes en padres de su segunda hija, Lilibet Diana Mountbatten-Windsor. Uno de los detalles más comentados ha sido la elección del nombre, con un evidente guiño a la reina Isabel II del Reino Unido y la princesa Diana de Gales. Sin embargo, existe otro aspecto especial, esta vez entre los apellidos de la recién nacida.

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Los duques de Sussex se han querido acordar también del duque de Edimburgo, fallecido el pasado 9 de abril a los 99 años. El hecho de que Lilibet se apellide Mountbatten significa mucho. Ese era el apellido que adoptó Felipe de Edimburgo, y el que él quiso ostentar tras la coronación de la reina, pero no le dejaron. A lo largo de los años, la Corona le hizo múltiples desaires al duque en vida al respecto.

El mayor de los desplantes, según los historiadores, tuvo lugar cuando, siguiendo con la tradición de la monarquía, Felipe e Isabel dejaron de ser llamados ‘Los Edimburgo’: la ya reina, aleccionada por la corte, se negó a renunciar al apellido Windsor en detrimento del Mountbatten que había adoptado Felipe de Edimburgo.

Fue entonces cuando Felipe pronunció aquella célebre frase de ser una “condenada ameba”: “Soy el único hombre en el país al que no se le permite darles su nombre a sus hijos”. Por este motivo, los Sussex, tal y como hicieran también con su primera hijo, Archie, en 2019, han querido a través del Mountbatten-Windsor reivindicar la figura de Felipe de Edimburgo.