El sueño de escalar la montaña más alta del mundo, así como emocionante, resulta también peligroso. Con 8846 metros de altura y unas condiciones climáticas difíciles hasta para los más expertos montañistas, hacen que escalar el sea una hazaña en la que se puede perder la vida.

No son muchas las personas que han conseguido llegar hasta el punto más alto y algunos han fallecido en el intento, prueba de ello, son los cuerpos de montañistas que están esparcidos a lo largo del camino de ascenso. Algunos de ellos no han podido ser rescatados por la dificultad de la zona o por pedido de sus familiares de que permanezcan ahí a la vista de los nuevos visitantes y sirvan de puntos de referencia para los guías y sherpas. 

Hay más de 200 cadáveres en el Everest, de los cuales 150 nunca se han encontrado. Además, las rutas de acceso a la cima más transitadas están plagadas de cuerpos (más de 40) que han quedado en el punto exacto donde murieron. Muchos de ellos no han podido ser reconocidos y han sido bautizados con nombres.

Difíciles condiciones climáticas
La famosa montaña del Himalaya se ubica en la frontera entre Nepal y China. En enero, el mes más frío, la temperatura promedio en la cumbre es de -36ºC , pudiendo llegar incluso a los -60ºC. En julio, el mes más cálido, la temperatura promedio en la cumbre es de -20ºC. Si se le suma el viento, la sensación térmica es mucho menor aún.

'La Zona de la Muerte'
A partir de los 8 mil metros hay una zona que se conoce como la 'Zona de la Muerte'. Es un lugar tan extremo que la aclimatación es casi imposible. La cantidad de oxígeno respirable es un tercio de lo habitual y muchos necesitan botellas de oxígeno para lograr superarlo. Sin embargo; hay pocos casos de grandes deportistas que lo han logrado sin la ayuda de oxígeno.

En ese punto, si un escalador sufriera algún "mal de altura", rotura, congelación o cualquier accidente que no le permitiera moverse por sí solo, su rescate sería prácticamente imposible. Las bajísimas temperaturas y la dificultad del terreno en esta gran altitud hacen que cada paso sea casi 3 respiraciones para un montañista experimentado. El corazón va muy rápido en esta altura para suministrar oxígeno con mayor frecuencia. Ni siquiera un helicóptero puede rescatar a alguien a esa altitud.

'El Saludador'
Es uno de los cadáveres más conocidos y uno de los primeros con el que se encuentran en la ascensión. Apodado así porque el cadáver parece saludar con sus brazos. Se encuentra allí desde el año 1997.

'Botas verdes'.
Al lado de 'Botas verdes' -el cadáver congelado de un alpinista llamado así por el color de sus botas-, cayó el montañista David Sharp. Su caso escandalizó a la comunidad alpinista.

El 15 de mayo del 2006, Sharp realizaba su tercer ataque a la cumbre. Pagó solo 6.200 dólares por viajar con Asian Trekking hasta el campamento base y desde allí realizó varias acometidas en solitario. Al parecer, iba sin oxígeno, sin guías, sin radio y sin medicamentos. En su descenso se vino abajo y se sentó al lado de los restos de 'Botas verdes'. Estuvo agonizando mientras otros escaladores descendían pasando por su lado sin detenerse.

Nueve horas después fue auxiliado por el guía Jamie McGuinness y el sherpa Dawa. Trataron de levantar a David Sharp, severamente dañado por las congelaciones. Le proporcionaron oxígeno pero no surtió efecto y finalmente se vieron obligados a abandonarlo.

Los miembros de la expedición llevaban cámaras en sus cascos, donde se recoge en video una breve conversación con Sharp. "Mi nombre es David Sharp y estoy con Asian Trekking. Tengo mucho sueño", fueron sus últimas palabras. El cadáver de Sharp estuvo un año junto a 'Botas verdes' hasta que fue recuperado y sepultado.

Bruce Herrod
O'Dowd, en su primer ascenso al Everest, se encontró con Bruce Herrod, un conocido escalador, que ascendía muy lentamente. Al cruzar unas palabras con él, el equipo de Cathy se dio cuenta de que no se encontraba bien y que se había hecho tarde para seguir subiendo, pero Herrod, afectado por la euforia que provoca la falta de oxígeno no se dejó convencer y continuó la ascensión.

Pasadas las 5 de la tarde, Herrod llegó a la cumbre, se autorretrató y llamó al campamento base donde todo el equipo, incluida su mujer, le instaron a bajar lo antes posible. Dos horas después se perdió su rastro. Posteriormente se recuperó la cámara y la mujer reveló la foto que le costó la vida.​

Shriya Shah-Klorfine
Shriya era una alpinista canadiense de 33 años que murió en mayo del 2012 junto a otras dos personas. Se cree que todos murieron por agotamiento y mal de altura. Los sherpas encontraron el cuerpo de la mujer a 8300 metros.

Accidentes donde fallecieron alpinistas españoles: 
27 septiembre 1987: Cuatro españoles, Toni Sors, Sergi Escalera, Francesc Porras y Antonio Quiñones, mueren por un alud en la escalada del Lhotse Shar.
1 mayo 1990: Localizan los cadáveres de los montañeros españoles Miriam García, Jesús Eladio y Miguel Ángel Lausín, cuando se dirigían al monte Meru Nort, en el Himalaya.
14 septiembre 1990: Rafael Gómez Menor y los dos sherpas que le acompañaban murieron al ser arrollados por un alud, cuando se encontraban en el Everest a 6.500 metros. Pertenecían a una expedición patrocinada por la Universidad Complutense y dirigida por el montañero y divulgador César Pérez de Tudela.
13 agosto 1995: Javier Escartín, de 45 años, Javier Olivar, de 38, y Lorenzo Ortiz, de 28, miembros de la expedición aragonesa de los clubes Peña Guara de Huesca y Montañeros de Aragón de Zaragoza, fallecen congelados a 8.000 metros de altura tras alcanzar la cima del K-2 (8.611 metros). Se vieron sorprendidos por un temporal de vientos helados. Sus cuerpos no pudieron ser recuperados.
16 octubre 2001: Cinco escaladores, los navarros Aritz Artieda, Javier Arkauz y César Nieto y los guipuzcoanos Beñat Arrue e Iñaki Ayerza, mueren al ser arrastrados por un alud en el monte Pumori (7.161 metros), en Nepal.
23 septiembre 2012: Martí Gasull Roig, de 43 años y uno de los fundadores de la catalana Plataforma per la Llengua, muere junto a un numeroso grupo internacional de montañeros al quedar sepultados por una gigantesca avalancha los campamentos 2 y 3 del Manaslu. Al menos fallecieron nueve montañeros y tres fueron dados por desaparecidos.