Ella es Jenna Méndez, detective de la policía de Sweetwater, quien se convirtió en heroína de la que dejó, al menos, seis muertos. 

Jenna llegaba a su oficina del departamento de policía, ubicado en la avenida 109, y se había detenido en la luz roja del semáforo a menos de tres cuadras del puente peatonal que conectaba a la ciudad de Sweetwater con la Universidad Internacional de la Florida (FIU), cuando escuchó un estruendo enorme y vio una gran cantidad de polvo volando por los aires, relata El Nuevo Herald, medio que la entrevistó,

Jenna Méndez no buscó resguardarse. Reaccionó de forma intuitiva, activó las luces y la sirena de su auto, se metió entre el tráfico, detuvo el auto y llegó hasta los escombros del puente para ayudar a cuatro trabajadores que habían caído desde lo alto de la estructura y se habían lesionado. Uno de los hombres todavía tenía un cable enredado en el cuerpo, indica El Nuevo Herald.  La policía no dudó un segundo. Lo entregó todo ante la mirada de las personas que rodearon el lugar.

Méndez tiene 36 años. Es sargento y madre de cinco hijos. Cuando comenzó a darse cuenta de la magnitud de lo que estaban enfrentando solo pensó en ayudar. "Empecé a gritarle a la multitud: '¡Necesitamos ayuda!'", contó a la televisión de Estados Unidos.

"Sabes que hay un cuerpo allí, o dos, o tres... Es una sensación de impotencia. Pero más tarde, cuando te marchas, te das la vuelta y dices: 'Maldición, esa cosa podría haber caído'", relató, conmovida. 

Hizo todo lo que pudo. Lo sabe. "Es surrealista. Es muy triste. Es difícil de aceptar. Es difícil de comprender", declaró, en la zona del desastre.