(Reuters)
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El lunes serán dados de baja 31 policías del mexicano estado de Jalisco que se niegan a trabajar desde el viernes tras una ola de violencia en la región, lo que se suma a 16 renuncias policiales en el vecino .

El cuerpo policíaco de , Jalisco, de 72 elementos, se redujo así a casi la mitad, luego de que el 23 de diciembre unos sujetos atacaran la comandancia.

Según , el conflicto se inició la semana pasada cuando en la zona sur de Jalisco se presentaron varios enfrentamientos entre miembros de un grupo de la delincuencia organizada y fuerzas del orden, lo que dejó un saldo de 20 muertos, la mayoría de ellas efectivos.

El presidente municipal de Ayotlán, Jesús Rodríguez, había negado hasta ahora la baja de sus policías, que sumadas a las 16 que se registraron el viernes en las poblaciones Briseñas y Marcos Castellanos, en Michoacán, suman 47 en esta región del oeste de México, escenario de sangrientas disputas de cárteles del narcotráfico.

Las poblaciones en la frontera de Jalisco y Michoacán, una zona estratégica para el trasiego de droga, se mantienen de la agricultura, ganadería y remesas de sus familiares en Estados Unidos, pero padecen los enfrentamientos entre los cárteles , , La Resistencia y Nueva Generación, que se disputan el control de actividades criminales como el narcotráfico, el secuestro y la extorsión.

La lucha militarizada en México contra el crimen organizado y las disputas de los cárteles dejaron más de 60,000 muertos en los últimos seis años, según recuentos de la prensa.