AFPCerca de dos millones de fieles se congregaron este viernes en el monte Arafat, Arabia Saudí, en el momento cumbre del hach –el peregrinaje a La Meca–, el más importante del . "Me siento como un recién nacido, libre de todo pecado", explicó con lágrimas en los ojos Taofik Odunewu, ciudadano nigeriano.

Este peregrino, cuyo país está enlutado por una oleada de violencia atribuida al grupo yihadista , dice "rezar por la prosperidad" y por su país. Al amanecer, los fieles comenzaron a afluir al también llamado Jebal al Rahma, símbolo de la espera del Juicio Final.

Algunos fieles musulmanes se desplazaban con maletas y demás objetos personales, los mayores en sillas de ruedas, antes de pasar el día en una ciudad de blancas tiendas de campaña donde estarán los próximos días.

Las autoridades de –que han movilizado a 85.000 agentes de seguridad– afirman que el peregrinaje, uno de los cinco pilares del islam que todo musulmán debe realizar una vez en su vida si tiene los medios, transcurre sin incidentes.

Esta tradición islámica –que acaba la próxima semana– se lleva cabo con estrictas medidas de seguridad para proteger a los peregrinos de dos virus mortales, el y el coronavirus MERS, que han matado a más de 300 personas en tierra saudí.

Los fieles participaron hoy de una oración colectiva en la mezquita Namera, erigida en el lugar en el que, según la tradición, Mahoma pronunció su última prédica, hace más de 14 siglos.

Al atardecer, se dirigirán hacia el valle de Mouzdalifa para pasar la noche. Allí recogerán piedras para el ritual de la lapidación de Satán en el valle de Mina, este sábado, en el primer día del Aid, la fiesta del sacrificio.

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