Juana es una menuda mujer con un historial que parece sacado de una película de terror gore. Desde temprana edad estuvo expuesta a la violencia y el submundo delincuencial en su natal Hidalgo, cerca de la Ciudad de .

A los 15 años quedó embarazada de un hombre 20 años mayor que ella y se convirtió en madre. Para poder mantenerse a sí misma y a su hijo entró al mundo de la prostitución, en el que tuvo sus primeros acercamientos a los cárteles de droga.

“Desde que era una niña, fui rebelde y luego me convertí en drogadicta y alcohólica”, reveló a Daily Mail.

Su desordenada vida la llevó a una prisión en el estado de Baja California, desde donde fue admitida en el temido cartel de los Zetas como una de sus sicarias. Su aspecto juvenil e inocente ocultaba una perturbadora predilección por el asesinato, pues a los 20 años ya era considerada como una de las mujeres más peligrosas del cártel.

Juana relata que inició en esta nueva vida como un ‘halcón’, que son los que vigilan a las patrullas policiales y militares para el cártel. Su trabajo consistía en permanecer de pie en un puesto de observación durante 8 horas al día y que si fallaba, la ataban y la alimentaban con un solo taco por día.

Fue en este puesto de trabajo para los Zetas que perdió todo indicio de sensibilidad que le quedaba, pues fue testigo de una serie de momentos horribles, incluida la vez que abrieron la cabeza de un hombre con una maza.

Fue a raíz de esos momentos que Juana empezó a familiarizarse con esa brutalidad llegando incluso a sentir excitación y afición con la sangre. Como sicaria, empezó a posar en fotografías junto a armas de grueso calibre, siempre con una sonrisa ‘inocente’.

SE BAÑABA EN SANGRE

Luego de ser detenida en 2016, ‘la Peque’ empezó a confesar con impactantes detalles, varios de sus asesinatos. Ella reveló haber matado al menos a cinco hombres, a los que luego decapitó.

Con escalofriante frialdad confesó que sentía placer al desmembrar los cadáveres y que luego mantenía relaciones sexuales con los cuerpos para terminar banándose con su sangre.

"Me sentía emocionada por ella, me frotaba con ella [la sangre], me bañaba en ella después de matar a la víctima. Incluso la bebí cuando aún estaba caliente”, alegó.

‘La Peque’ ahora sigue sus estudios desde prisión, pero todavía está esperando sentencia en California.

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