La ‘hiena de Michoacan’: Mató a sus hijas para que “no sufrieran de grandes” y quedó en libertad por problemas mentales. (Getty Images/Facebook)
La ‘hiena de Michoacan’: Mató a sus hijas para que “no sufrieran de grandes” y quedó en libertad por problemas mentales. (Getty Images/Facebook)

Una maestra tomó la terrible decisión de asesinar a martillazos a sus hijas de 3, 5 y 7 años. Este es uno de los casos más terribles sucedidos en Morelia Michoacán, .

Martha Teresita era una dentista y maestra con una vida bastante tranquila dedicada al cuidado de sus tres hijas, Karina, Noemí y Camila. Para sus vecinos, era una madre trabajadora que no mostraba ningún signo de agresividad o maltrato.

Sin embargo, el 21 de marzo de 2016 luego de darles el desayuno y jugar con sus hijas, Martha parecía ya tener decidido lo que haría. Ella no había podido dormir y ya tenía varios días de insomnio con una sola idea que le rondaba la cabeza.

Pasadas las 4:00 p.m. llamó a las menores a una habitación en la que previamente había ocultado un martillo debajo de su almohada. Empezó a golpear a sus hijas, una por una, con el martillo, y con la intención de matarlas. Incluso, al percatarse que todavía estaban con vida, tomó una bufanda y las asfixió, informó la web mexicana Debate.

Los familiares, que se toparon con el macabro hallazgo, llamaron a la policía y así, la apodada ‘Hiena de Michoacán’, fue detenida.

LA HIENA DE MICHOACÁN

Durante el interrogatorio, Martha aceptó los hechos de inmediato y con sorprendente frialdad contó hasta los más mínimos detalles de sus acciones, pues estaba convencida de que estas fueron un acto de piedad para sus hijas.

“Ella refiere que ya tenía en mente privarlas de la vida. La justificación fue que no quería que cuando fueran grandes sufrieran. Tomó la decisión después de encontrarse sola en su domicilio”, fue lo que informó el entonces Procurador de Justicia en el Estado, Martín Godoy.

“Lo hice para protegerlas, no quería que sufrieran de grandes”, es parte de su su confesión firmada en el Ministerio Público. Por tal motivo, fue rápidamente encarcelada.

Martha Teresita era una dentista y maestra con una vida bastante tranquila y dedicada al cuidado de sus tres hijas, Karina, Noemí y Camila. (Redes sociales)
Martha Teresita era una dentista y maestra con una vida bastante tranquila y dedicada al cuidado de sus tres hijas, Karina, Noemí y Camila. (Redes sociales)

CAÍDA EN LA LOCURA

Martha tenía dos profesiones, era dentista y maestra. Ella se desempeñaba en ambas profesiones de forma normal y según sus vecinos, era una mujer tranquila y amable.

Sin embargo, estos comentarios no alcanzaban a su pareja y padre de las niñas, un trabajador del ferrocarril al que muy pocos conocían por su constante ausencia.

Según reveló un excompañero del trabajo de Martha, su esposo le había sido infiel. Este hecho significó un duro golpe para ella, que habría desencadenado una serie de problemas mentales, pues empezó a tener comportamientos erráticos.

A raíz de esta situación, Martha comenzó a ser tratada en el área de psiquiatría del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en el que se le diagnosticó bipolaridad, motivo por el que empezó a ser medicada.

Incluso, en su trabajo en el kinder, fue separada de los niños y asignada a las actividades administrativas y la biblioteca, hasta que sucedió el terrible asesinato, se´gun informa Infobae.

INIMPUTABLE POR SU CONDICIÓN PSIQUIÁTRICA

Finalmente, la fiscalía acusó a la mujer por el delito de homicidio calificado y estuvo en prisión durante más de 3 años. Sin embargo, debido a su salud mental, se solicitó que sea puesta bajo tratamiento en el interior del Centro de Reinserción Social, en el que estuvo separada de los demás reos.

Tras varios meses internada, la justicia encontró a Martha Teresita inimputable debido a la condición psiquiátrica que padece, motivo por el que tuvo que ser liberada, quedando bajo la custodia de su padre quien deberá proporcionarle tratamiento médico y vigilarla durante 16 horas al día.

Además, toda persona que tenga contacto con ella deberá recibir capacitación previa para detectar cualquier situación de riesgo en su condición médica.

Ahora en libertad, ella deberá pagar más de un millón de pesos al padre de sus víctimas como reparación civil por el daño ocasionado. Su excompañero de trabajo reveló que ella usualmente se golpea la mano con la que mató a sus hijas.

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