Las leyendas perduran. Qué duda cabe. Y sobre ellas se posa un mato casi de santidad. Y ese es el caso de , quien recibió el discutible beneficio de quienes mueren jóvenes y se vuelven personas icónicos de toda una generación y varias otras.

Tras su asesinato, , en Dallas, Texas, Kennedy quedó como una estatua sagrada para los estadounidenses y podría decirse que para el casi el mundo entero. Fue elevado a la categoría de político transformacional, pero lo cierto es que no pudo terminar de hacer las buenas cosas para las que fue elegido.

Por ello quizá es que hay quienes dicen que es un sitial que no se merece porque el suyo fue un gobierno muy breve (mil días en el poder) que dejó pocos avances dentro de Estados Unidos y que cometió graves errores en política exterior que pusieron en peligro el liderazgo estadounidense en años cruciales de la Guerra Fría.