recordó hoy el terrible terremoto, el tsunami y la emergencia nuclear que se abatieron sobre la nación hace un año, y que dejaron 19,000 muertos y provocaron uno de los desastres más graves de su historia.

A lo largo de la costa nororiental devastada por el tsunami, en Tokio y otros lugares del país hubo ceremonias a partir de las 14:46 horas (05:46 GMT), el preciso momento en que se produjo el sismo de magnitud 9 el 11 de marzo de 2011.

El terremoto más fuerte que se haya registrado en la historia de Japón detonó una marejada que se alzó más de 20 metros en algunos lugares de la costa noreste, destruyó miles de viviendas y dejó a su paso una devastación general.

Un año después, 325,000 personas siguen viviendo en refugios temporarios. Si bien se han amontonado los escombros, los trabajos de reconstrucción apenas comienzan.

"Ojalá pudiera volver a mi antigua casa y recuperar nuestra vida normal", dijo Hyakuaiko Konno, una mujer de 64 años de la costa de Ishinomaki que ocupa una vivienda temporaria desde hace siete meses.

El gobierno dice que la planta nuclear Fukushima Dai-ichi, donde los núcleos de tres reactores se fundieron cuando el tsunami eliminó sus sistemas de enfriamiento, se encuentra estable y la radiación emitida ha disminuido significativamente. Pero el jefe de la planta reconoció durante una inspección con periodistas que su estado sigue siendo frágil, y algunos equipos cruciales siguen funcionando con equipo improvisado, remendado con cinta adhesiva.

Durante los mismos actos, el primer ministro prometió trabajar por la recuperación. "Cumpliremos nuestra misión histórica de llevar a cabo el renacimiento de esta nación".

Sin embargo, muchos están cada vez más desilusionados con la capacidad de los políticos de decir la verdad y de estar a la altura de la situación, una profunda falta de confianza que un comentarista ha denominado "el cuarto desastre del 11 de marzo".