(Reuters)
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El Gobierno de estableció hoy la meta de abandonar la energía nuclear para el 2030, en un importante giro de su política energética en pleno debate sobre la seguridad de las centrales a raíz del accidente en , en 2011.

Se trata de la primera ocasión en el que el país nipón, que antes de la crisis nuclear obtenía casi un 30% de su energía de las centrales atómicas, se marca el objetivo de lograr el apagón nuclear total en un futuro.

La decisión se tomó en una reunión ministerial que dio el visto bueno a una nueva política energética que pasa por no construir más reactores y reabrir solo aquellos que pasen estrictos controles de seguridad, antes de eliminar totalmente este tipo de energía. También se aplicará estrictamente la normativa que limita la vida operativa de los reactores nucleares a 40 años, según el contenido del nuevo plan.

El accidente desatado por el tsunami de marzo de 2011 en la planta de Fukushima, el más grave en una central nuclear desde el de Chernóbil, en 1986, llevó a paralizar gradualmente todos los reactores de Japón por seguridad.

Desde entonces solo dos han sido reabiertos, lo que obliga al archipiélago a mantener un intenso ritmo en sus centrales térmicas e incrementar, para ello, sus importaciones de hidrocarburos, lo que está pasando una seria factura en su balanza comercial.

El Gobierno ha reconocido que será necesario que "por el momento" continúe este aumento de energía térmica para cubrir la demanda, aunque también pone acento en las energías renovables, que pretende triplicar para 2030.