Expertos comenzaron hoy a retirar en una arriesgada maniobra de una piscina de la central nuclear japonesa de Fukushima, gravemente dañada por un terremoto y un tsunami en 2011.

Las barras de combustible, rodeadas de pequeños escombros en una piscina de 30 metros de altura, constituyen la principal amenaza de contaminación de la central, además de las masas de agua contaminada que se generan cada día en Fukushima.

El traslado de las barras durará aproximadamente un año y debe hacerse "con la máxima precaución", señaló el jefe de la oficina de control nuclear, Shunichi Tanaka.

Durante la tarde (local) los expertos comenzaron a trasladar un contenedor de acero cilíndrico de 5,60 metros de altura, 91 toneladas de peso y 2,10 metros de diámetro a un estanque de enfriamiento en la planta superior del edificio del reactor. Luego, mediante una instalación especial fueron transportadas una por una cuatro barras de combustible al contenedor.

La empresa responsable de la central, Tepco, anunció que el primer día de labores se desarrolló sin contratiempos y que la radiación en la piscina fue de 0,04 milisievert.

El edificio del Reactor 4, donde se encuentra el combustible, resultó muy dañado por una explosión de nitrógeno durante el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011.

Los trabajadores traspasarán las 1.331 barras utilizadas y las 202 aún no usadas a un recipiente especial, todo dentro de la piscina, bajo el agua. Una vez que el contenedor está lleno con 22 barras, que tienen 4,5 metros de largo, se lo coloca con ayuda de una grúa en un camión.

Éste lo transportará a otro edificio situado a unos 100 metros, donde según Tepco estarán más seguras que donde se encuentran ahora. El transporte se considera el primer paso para el apagado de la central. El desmontaje completo de las instalaciones tardará entre 30 y 40 años.