El grupo terrorista  (ISIS) vuelve a causar zozobra en el mundo. Esta mañana, atacó la sede de la organización no gubernamental Save the Children en la ciudad de Jalalabad, en el este de . Según Attaullah Khogyani, el portavoz de la provincia de Nangarhar, de la que Jalalabad es capital, el asalto a las oficinas ha causado la muerte de al menos tres personas y heridas a más de 20. 

Khogyani indicó, además, de que el ataque ha finalizado y las fuerzas de seguridad están asegurando el edificio. Las primeras informaciones apuntan a que los asaltantes vestían uniformes militares. La agencia de propaganda del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) ha difundido un comunicado en el que atribuye al grupo yihadista el atentado.

El ataque comenzó a las 9.10 hora local (4.40 GMT), cuando un sujeto hizo detonar los explosivos que llevaba en la entrada del edificio y dio paso a un número aún no confirmado de asaltantes que empezaron a disparar. Según las primeras informaciones, varios vehículos estacionados frente a la oficina de la ONG resultaron afectados y se encuentran en llamas.

Mediante un mensaje difundido en Telegram por la agencia Amaq, vinculada a los yihadistas, se mencionó que la "operación de martirio" tenía como objetivo dos instituciones extranjeras, "una británica y una sueca", y un organismo gubernamental afgano.

La portavoz de Save the Children en Afganistán, Mariam Attaie, ha evitado dar información por el momento sobre lo sucedido. "Una vez que consigamos toda la información la compartiremos", ha dicho.

AMENAZA

Los grupos insurgentes armados y las organizaciones criminales tienen entre sus objetivos a las organizaciones de la sociedad civil en Afganistán, donde la situación de seguridad se ha deteriorado de manera considerable en los últimos dos años. En octubre del año pasado, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció la reducción "drástica" de sus operaciones en el país tras varios ataques a sus instalaciones y la muerte de siete de sus trabajadores en ataques armados en nueve meses. 

Nangarhar, provincia fronteriza con Pakistán, es una de las zonas más inseguras de Afganistán. En ella operan los talibanes y el ISIS, que tiene en esta zona su principal bastión en el país asiático, y su capital es habitual escenario de ataques terroristas contra objetivos civiles.