Más de mil de barcos de todos los formatos llenaron el río Támesis en el desfile organizado con motivo del por los 60 años de la ascensión al trono de la .

En el evento estuvieron presente la reina y su esposo, el Duque de Edimburgo, además del príncipe heredero Carlos y su esposa, Camila Parker Bowles. Asimismo, el principe Harry y los duques de Cambridge, William y Kate, saludaron a los londinenses, quienes vienen disfrutando de esta fiesta británica a pesar del mal clima y las bajas temperaturas.

Tras terminar su recorrido de más de hora y media, Isabel II presenció el resto del desfile de tres horas desde la cubierta de su embarcación.

Por su complejidad y su envergadura, el evento fue planeado con dos años de anticipación y tuvo un costo de 14,8 millones de euros, que fue cubierto con donaciones privadas. Sin embargo, el coste por seguridad corrió a cargo del tesoro público.

CIUDADANO, NO SÚBDITO

Haciéndole frente a las celebraciones se hicieron presentes los antimonárquicos británicos, quienes trataron de hacer oír su voz con una manifestación junto al Támesis mientras se celebraba la gran procesión fluvial.

Alrededor de medio millar de republicanos se congregaron en la orilla sur del río con pancartas en las que podía leerse "Ciudadano, no súbdito" o "Un voto, no un bote".

Según un sondeo reciente, solo el 13% de los británicos dice respaldar la república, frente a un 80% que apoya a una monarquía encabezada por una reina en la cima de su popularidad.