Teherán. Cientos de miles de personas salieron a las calles este martes en todo para conmemorar la Revolución Islámica de 1979 coincidiendo con el momento de máxima tensión entre Teherán y Estados Unidos en los últimos 40 años.

En su discurso desde la icónica Plaza Azadi de la capital iraní, el presidente Hassan Rouhani criticó a Estados Unidos y animó al país a votar en las próximas elecciones parlamentarias, aunque las autoridades descalificaron a miles de candidatos, incluyendo a 90 legisladores en activo.

Irán considera la alta participación como un voto de confianza a la teocracia chií que rige el país, algo que espera mostrar pese a que el malestar de la población sigue siendo alto luego de que fuerzas iraníes derribaron el mes pasado un avión ucraniano cuando acababa de despegar del aeropuerto de la capital con 176 personas a bordo.

Durante días, el gobierno iraní negó que un misil suyo derribara el aparato, pero terminó admitiéndolo por la presión occidental.

El incidente eclipsó los cortejos fúnebres, con millones de asistentes, en honor al general de la Guardia Revolucionaria Qasem Soleimani, que fue asesinado por el ataque de un dron estadounidense en enero en Bagdad.

No debemos alejarnos de las urnas”, dijo Rouhani ante una multitud de miles de personas que recorrió la ciudad pese al frio invernal. “Las urnas son nuestro salvador”.

El malestar popular está causado también por los problemas económicos en el país, que enfrenta una nueva tanda de duras sanciones estadounidenses.

En noviembre, los disconformes con el alza del 50% en el precio de los combustibles, que está subvencionado por el gobierno, bloquearon el tránsito en las grandes ciudades y chocaron con la policía.

Según Amnistía Internacional, más de 300 personas perdieron la vida en las violentas protestas y en la posterior represión de las autoridades. Teherán no publicó ninguna cifra oficial de víctimas aunque las autoridades dijeron que había miles de detenidos.

En su discurso, Rouhani pidió a los electores que acudan a los centros de votación pese a “posibles quejas y críticas”.

Les pido que no sean pasivos”, agregó.

Las manifestaciones tuvieron lugar en más de 5.000 ciudades, pueblos y distritos de todo Irán, dijeron medios estatales.

Las conmemoraciones de este año se producen en momento de tensión de tensión sin precedentes entre Teherán y Washington. Las disputas repuntaron luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró al país del histórico pacto nuclear con las potencias mundiales en mayo de 2018.

Una serie de incidentes en todo Medio Oriente culminó con Estados Unidos lanzando un ataque con dron que mató a Soleimani.

Irán respondió lanzando un ataque con misiles balísticos contra las fuerzas de Washington en Irak que hirió a más de 100 soldados estadounidenses.

La televisión estatal se refirió al aniversario de este año como el “Amanecer de Soleimani”. Su imagen estaba tanto en los carteles que portaban los manifestantes, como en una pancarta de gran tamaño ubicada junto a Rouhani durante su discurso.

El presidente iraní dedicó gran parte de su discurso a elogiar al general, diciendo que era un gran comandante militar y “alto diplomático”. Soleimani dirigió la Fuerza Quds de la Guardia, que trabaja en toda la región con aliados en Irak, Líbano y Yemen, entre otros países.

Estados Unidos culpaba desde hace años al general la planificación de ataques que mataron e hirieron a soldados estadounidenses desde la invasión del país en 2003.

El aniversario de la revolución se produce 10 días antes de las elecciones parlamentarias que medirán la popularidad de Rouhani y sus partidarios, una mezcla de facciones moderadas y prorreformistas, y de sus rivales conservadores.

La Revolución Islámica iraní comenzó con disturbios generalizados por el mandato del Sha Mohamed Reza Phaleve. El Sha, que padecía en secreto un cáncer que luego le costó la vida, huyó del país en enero de 1979. El ayatolá Ruhollah Jomeini regresó entonces desde el exilio y el gobierno cayó el 11 de febrero, tras días de movilizaciones multitudinarias y confrontaciones entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Irán votó más tarde a favor de convertirse en una República Islámica, una teocracia chií con Jomeini como su primer líder supremo, con la última palabra en todas las cuestiones de estado.

La ira hacia Estados Unidos por permitir la entrada del Sha al país para recibir tratamiento contra el cáncer en Nueva York provocaría más tarde el asalto a la embajada estadounidense en Teherán a manos de estudiantes insurgentes y la posterior crisis de rehenes que derivó en décadas de enemistad.