Yihadistas iraquíes toman control de ciudad natal de Sadam Husein en fulgurante ofensiva. (AP)
Yihadistas iraquíes toman control de ciudad natal de Sadam Husein en fulgurante ofensiva. (AP)

(Kirkuk/AFP)Los rebeldes yihadistas tomaron el miércoles la ciudad iraquí de Tikrit y avanzaban hacia la capital en una ofensiva fulgurante que provocó la huida de medio millón de habitantes, aunque el ejército logró frustar el asalto a Samarra.

Los yihadistas tomaron desde el martes casi sin resistencia toda la provincia de Nínive, de la que Mosul es la capital, y una zona tras otra de dos provincias vecinas, Kirkuk y Saladino.

Este avance de los yihadistas del Estado Islámico de Irak y de Levante (EIIL) ante unas fuerzas iraquíes desfallecientes y un poder chiita impotente amenaza con sumir en el caos a este país rico en petróleo.

Tanto el Irán chiita como Estados Unidos han brindado su apoyo al gobierno de mayoría chiita de Nuri al Maliki frente al "terrorismo".

El EIIL tomó también como rehenes en Mosul a 49 turcos del consulado de Turquía, entre los cuales el cónsul y miembros de las fuerzas especiales, y a otros 31 camioneros turcos secuestrados en la provincia.

El ministro turco de Exteriores, Ahmet Davutoglu, amenazó con "represalias muy severas" si los rehenes sufren algún daño.

La última conquista de los yihadistas es la de la ciudad de Tikrit, situada a 160 km al norte de Bagdad, una toma muy simbólica porque es la región natal del presidente sunita , derrocado y ejecutado tras la invasión estadounidense de 2003.

"Todo Tikrit está en manos de los insurgentes", declaró un coronel de la policía.

Según otro responsable, los rebeldes tomaron la ciudad, capital de la provincia de Saladino, tras apenas dos horas de combates.

Tras la caída de Tikrit, los combates se extendieron por la principal carretera hacia Bagadad y los yihadistas se enfrentaron a las fuerzas de seguridad en la periferia norte de Samarra, a apenas 110 km de la capital. Vecinos de la zona indicaron que los combates cesaron sin que los rebeldes lograran entrar en la ciudad.

Los yihadistas intentaron hacerse también con Baiji, donde se encuentra una de las mayores refinerías del país, pero se retiraron tras la llegada de refuerzos del ejército.

REUNIÓN DEL PARLAMENTO EL JUEVESEn paralelo los atentados antichiitas no dan tregua. El miércoles dejaron casi 40 muertos en el centro y el sur del país.

El EIIL, que aspira a instaurar un Estado islámico, advirtió en un comunicado que "no cesará esta serie de invasiones bendecidas".

Considerado como un grupo ultrarradical y acusado de abusos en Siria donde combate contra el régimen y otros grupos rebeldes, el EIIL controla ya amplios sectores de la provincia occidental iraquí de Al Anbar, fronteriza con Siria.

En el país vecino controla también amplias partes de la provincia petrolera de Deir Ezzor, haciendo temer una unidad territorial con el noroeste iraquí.

De forma simbólica, el grupo colgó el miércoles en Internet fotografías de yihadistas que aplanan un terraplén entre Siria y Irak con un bulldozer.

Impotente, el gobierno dirigido por el gobierno iraquí creó una célula de crisis para supervisar el suministro de armas a los voluntarios que quieran combatir a los insurgentes y llamó al Parlamento, que se reúne el jueves, a decretar el "estado de emergencia".

También anunció que va a reorganizar las fuerzas de seguridad, apabulladas por los yihadistas. El gobernador de la provincia de Nínive, Athil al Nujaifi, acusó a los mandos militares de abandonar el campo de batalla.

MEDIO MILLÓN DE DESPLAZADOSSegún la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el ataque y la toma de control de Mosul ha provocado ya "el desplazamiento de más de 500,000 personas en el interior y alrededor de la ciudad", que tiene una población habitual de dos millones de habitantes.

Los habitantes huyen, la mayoría a pie, de sus casas en Mosul y se dirigen hacia otras regiones de Nínive y hacia la región autónoma de Kurdistán, según la OIM, una organización internacional independiente con sede en Ginebra.

Dentro de la ciudad, los yihadistas, vestidos de militares o de negro, se han apostado junto a los bancos y las administraciones públicas y en la sede del Consejo Provincial, según testigos contactados por teléfono.

Frente a esta avanzada de la violencia en el terreno, Washington se comprometió a "trabajar con el gobierno iraquí y con líderes de Irak para unificar esfuerzos contra el avance del EIIL". "La situación es muy grave", señaló la portavoz del departamento de Estado, Jennifer Psaki.

El ministro iraní de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, trasladó por su parte el apoyo "al gobierno y al pueblo iraquíes frente al terrorismo" y subrayó la necesidad de un "apoyo efectivo internacional".

El EIIL está formado en gran parte en por exaltos mandos y miembros de los servicios de seguridad de Sadam Husein, según los expertos. Asentado en el oeste del país, desde donde se han infiltrado en Siria, aspira a instaurar un Estado islámico.

Ayudado por tribus hostiles, el grupo goza de cierto apoyo entre la minoría sunita que se considera marginada por el poder de mayoría chiita.

Por su parte, las tropas iraquíes, formadas por Estados Unidos de cero, nunca han logrado consolidarse como un verdadero ejército.