Entre los platos que se exhiben en el Museo de la Comida Asquerosa (Disgusting Food Museum), en Malmö (), llamó la atención un al horno, típico de la gastronomía peruana. La exposición que también da a conocer recetas inauditas como un pene de toro o un queso repleto de gusanos estará abierta hasta el 27 de enero del próximo año.

Andreas Ahrens, director del Museo de la Comida Asquerosa, expresó el objetivo de la muestra es que los turistas "exploren el mundo de la alimentación" y que consideren los sesgos culturales en torno a nutrición.

"El asco es siempre subjetivo. Depende de con qué se ha crecido. Es como si nos hubieran adoctrinado", acotó al respecto.

En la presentación también destacan potajes impresionantes e inverosímiles como quesos de Borgoña, langosta, caracoles, gominolas, de ciertas partes de Europa. Se observan además cabezas de conejo o jugo de cabra. ¿Se animaría a probar estas 'exquisiteces'?. A su paso por la exposición, el público de Malmö refirió que estos platos parecen salidos de un libro de hechicería.

TOMA TUS PRECAUCIONES

Pero no solo se expone comida tradicional en este extraordinario museo sino también mala alimentación. Por eso, para evitar contratiempos durante la visita, por un ticket de 18 euros no solo ingresas sino también te ofrecen una bolsa para vomitar en lo que la visita perdura, un tiempo promedio de entre media hora y dos horas.

"Creo que este es, de lejos, uno de los museos más interesantes que he visitado", señaló una estudiante hongkonesa de 23 años, Charlie Lam, quien, incluso, se animó a probar el 'Su Callu', un queso sardo presentado en una tripa seca que deja un gusto a amoniaco.

También degustó el 'Hakarl', un tiburón fermentado de Islandia.

La estudiante destacó la regaliz salada, una golosina de países nórdicos, y los apestosos quesos británicos y franceses. Junto a sus amigos, descubrió alrededor de 80 platos exhibidos que olfateó, olió y hasta probó.

Según contó Andreas Ahrens, este lugar "empezó reflexionando sobre los museos que no existen y que les gustaría visitar, lo que dio lugar a esto" y manifestó que también se exhibe comida fresca y que puede tocarse. "Si fuera comida artificial, de plástico o cosas en conserva, no sería tan interesante ni tan divertido", añadió.

EXPERIENCIA DIFERENTE

Para el director, la experiencia del visitante "es una parte importante". En las mesas de exposición, se muestra, en video, el corazón palpitante de cobra, procedente de Vietnan. Este debe degustarse en su sangre, recalca. Adam Eliasson, un obrero de 24 años, manifestó que este plato "es, verdaderamente lo que más sorprendente me ha parecido".

"Normalmente, soy bastante complicado en lo que a comer se refiere. Como muy pocas cosas (...) pero aquí lo he probado todo ¡Y no vomité!", agregó satisfecho.

Entre tres y cuatro días, en el frigorífico se conservan algunos productos frescos para luego ser retirados.

Los quesos pueden probarse; sin embargo hay 'manjares' como sopas de tortuga, de murciélago, el estofado de cabeza de cabra o el alcohol de ratones, que hasta el momento, nadie se atreve a disfrutar.

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