La modelo nepalí Anjali Lama logró lo que siempre buscó: desfilar en la prestigiosa Semana de la Moda de Lakme. Ser no es fácil en la India y prácticamente en ningún país del mundo, pero ella siente que ha logrado una meta, una de tantas.

Tras superar con éxito tres duras rondas de cástings, la joven desfilará para diseñadores de la talla del indio Suket Dhir, galardonado con el Premio Internacional Woolmark 2015/2016, durante los cinco días que durará el evento en la capital financiera india, informó hoy a Efe uno de los organizadores Ravi Bhasker.

El camino hasta la cima no fue sencilla para Lama, nacida en una remota aldea a unos 100 kilómetros al norte de Katmandú. Nació con el nombre de Nabin Waiba. Sus vecinos y familiares se burlaban de ella.

"Primero luché conmigo misma para saber quién era, luego con la sociedad", le dijo a Efe. Su melena es castaña, sus ojos son rasgados y, para la agencia, su rostro todavía revela rasgos masculinos.

Esperando encontrar más aceptación en la capital de su conservador país, Lama abandonó su aldea natal a los 17 años y, si bien no encontró lo que buscaba, logró el apoyo de un grupo de transexuales.

Aprendió entonces que no estaba sola en su lucha y pronto entró en contacto con la ONG por los derechos de los transexuales Sociedad del Diamante Azul.

UNA VIDA NUEVA

"Ese fue un punto de inflexión en mi vida, fue una gran sensación de alivio que hubiese gente luchando por la identidad de individuos como yo", cuenta la modelo. Entonces dejó de ser Nabin y abrió la puerta a Anjali.

Aunque su familia le dio la espalda por su decisión, la elección de vivir su vida como una mujer le abrió, a cambio, las puertas del mundo de la moda.

Cuando trabajaba como activista por los derechos de la comunidad LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual), sus compañeros la animaron a probar suerte en las pasarelas y en 2007 participó en su primer evento de moda, organizado por una ONG.

Los elogios que obtuvo aquel mismo año al representar a Nepal en la competición de Miss Reina Internacional, un evento para transexuales llevado a cabo en Tailandia, le hicieron ver que era posible ganarse un lugar en las pasarelas.

La joven denuncia que se presentó tres años consecutivos a la Semana de la Moda de Nepal, pero siempre fue rechazada. Hasta que se trasladó a Bombay, donde tras dos años de ser ignorada finalmente logró ganarse un espacio en la Semana de la Moda Lakme, un hito que describe como el momento "más feliz" de su vida.

Espera que su participación en el evento sirva de inspiración para otros millones de personas que, como ella, son víctimas de la discriminación y también que le abra las puertas de las pasarelas de más alto nivel en Nueva York, Milán y París.

También sueña con ganar los 25.000 dólares que quiere reunir para su operación de cambio de sexo.